Me sitúo hoy, en mi hoy, en esta calurosa noche primaveral empapada de amor y encanto. Es sábado 14 de noviembre y una fría brisa endulza mis palabras, esas que con el correr del tiempo se fueron endurenciendo y hoy han cambiado hasta mi forma de ver el mundo, aprendiendo que no es tan difícil besar sintiendo que realmente importa, que dar la mano no es firmar un contrato ridículo de obligaciones, sino que sentir que la vida me ha dado una nueva oportunidad o, mejor dicho, me ha dado la primera gran oportunidad de forjar algo hermoso en base al mútuo acuerdo de querernos tanto como no hemos querido antes, adquiriendo y reformando los sectores olvidados del corazón y de la vida, esos rincones que se oscurecieron con el daño hecho por gentes tontas y rearmado por nosotros mismos, para ahora hacerlo un complemento fascinante y concreto, lleno de luz, esa luz exquisita que nos mantiene más unidos que nunca.
Siento que renací, como nunca antes pude, como nunca antes quise, como siempre desee.
Estoy enormemente feliz.
viernes 13 de noviembre de 2009
lunes 14 de septiembre de 2009
lo creo, si.
Hoy me dispuse a publicar como hace meses no hacía algunas palabras de conexión clara. Recuerdo haber despertado con la luz tenue de la mañana y entre mis sueños pude encontrar el reflejo de lo que mis pupilas contemplaron al retomar la vida.
Si, he despertado con la magnificencia de los ojos que miran el correr del tiempo sin vacilaciones, entre los caminos que elegir, con el temor que caracteriza a los días de primavera cuando el verano es inciertamente posible y me siento bien, pues logro comprobar que todo este tiempo de gelidos latidos a descongelado las emociones que creí no volver a experimentar, hilando lentamente y con cautela lo que hoy se transforma en la perfecta compañía de mi soledad. No sé qué fue lo que consiguió que mi lento caminar se transformase en este estado intermedio de elección que, ciertos días, toma fuerza y me da el valor de decir y sentir lo que en el fondo he deseado, lo que me asusta, lo que me une y me disgrega, lo que logra que crea y suponga que este es el camino que quiero tomar.
Si, he despertado con la magnificencia de los ojos que miran el correr del tiempo sin vacilaciones, entre los caminos que elegir, con el temor que caracteriza a los días de primavera cuando el verano es inciertamente posible y me siento bien, pues logro comprobar que todo este tiempo de gelidos latidos a descongelado las emociones que creí no volver a experimentar, hilando lentamente y con cautela lo que hoy se transforma en la perfecta compañía de mi soledad. No sé qué fue lo que consiguió que mi lento caminar se transformase en este estado intermedio de elección que, ciertos días, toma fuerza y me da el valor de decir y sentir lo que en el fondo he deseado, lo que me asusta, lo que me une y me disgrega, lo que logra que crea y suponga que este es el camino que quiero tomar.
lunes 2 de marzo de 2009
Hoy tengo un cúmulo de ideas sin descifrar en mi cabeza que intentaré dilucidar en algunas líneas, no sé qué tan positivo pueda resultar, a fin de cuentas debería esperar al mágico momento de la inspiración (siempre llega) para lanzarme a trazar líneas de palabras menormente confusas, más consisas y claras, pero quién me dice a mí cuándo y dónde, si es la escritura lo único que me hace volar. Aquí voy.
Si me refiero al pasado, hay tantos momentos que preferiría borrar, otros muchos que quiero atesorar y un mundo de errores que no debí cometer, es en este último punto donde detengo mi pluma intentando responder tantos por qués que existen siempre.
Los humanos somos irracionales en muchos aspectos, siendo el más marcado aquel llamado "emocional" solemos urguetear las heridas una y otra vez, llorando, gritando, cuestionándonos cada uno de los sucesos ya vividos y lo que pudo suceder si las cosas fuesen distintas, si no hubiésemos estado en aquel sitio en ese momento y lugar, así creamos el mar de sensaciones que nos hacen vulnerables a ciertas voces, personas, canciones y hasta lugares que traen a la mente cada una de las situaciones que atesoramos como malas y no somos capaces de quitar de nuestra vida. La verdad es que yo si he sido así, si he llorado durante meses por una circunstancia, si he sufrido por amores perdidos y me he mentido a mí misma diciendo que estuvo superado, pero un día de tantos, entre esos recuerdos, voces y formas comprendí que esta vida, tan grande y pequeña, tiene un fin próximo y certero que va más allá de aquellas penas, es una suerte de cambio personal que debe realizarse a partir de los errores cometidos, de lo que hemos dejado atrás y desde eso comenzar los cambios que necesitamos para ser distintos, para que nos funcionen los proyectos, para irradiar la magia que nos hace únicos y partir de uno, ya no de cero, pues qué vale mantenerse en ese estado de introspección tanto tiempo si luego de eso seguiremos sufriendo y llorando por lo perdido. Yo digo y repito, el pasado es realidad, el futuro libertad.
Si me refiero al pasado, hay tantos momentos que preferiría borrar, otros muchos que quiero atesorar y un mundo de errores que no debí cometer, es en este último punto donde detengo mi pluma intentando responder tantos por qués que existen siempre.
Los humanos somos irracionales en muchos aspectos, siendo el más marcado aquel llamado "emocional" solemos urguetear las heridas una y otra vez, llorando, gritando, cuestionándonos cada uno de los sucesos ya vividos y lo que pudo suceder si las cosas fuesen distintas, si no hubiésemos estado en aquel sitio en ese momento y lugar, así creamos el mar de sensaciones que nos hacen vulnerables a ciertas voces, personas, canciones y hasta lugares que traen a la mente cada una de las situaciones que atesoramos como malas y no somos capaces de quitar de nuestra vida. La verdad es que yo si he sido así, si he llorado durante meses por una circunstancia, si he sufrido por amores perdidos y me he mentido a mí misma diciendo que estuvo superado, pero un día de tantos, entre esos recuerdos, voces y formas comprendí que esta vida, tan grande y pequeña, tiene un fin próximo y certero que va más allá de aquellas penas, es una suerte de cambio personal que debe realizarse a partir de los errores cometidos, de lo que hemos dejado atrás y desde eso comenzar los cambios que necesitamos para ser distintos, para que nos funcionen los proyectos, para irradiar la magia que nos hace únicos y partir de uno, ya no de cero, pues qué vale mantenerse en ese estado de introspección tanto tiempo si luego de eso seguiremos sufriendo y llorando por lo perdido. Yo digo y repito, el pasado es realidad, el futuro libertad.
martes 24 de febrero de 2009
Recuerdo aquel día como si fuese hoy, buscaba el cielo gris, las nubes púrpuras, aquellas lágrimas exactas y el corazón en vela. Quizás fue cuando descubrí que siempre será así, que en el abismo de lo inesperado suceden estas cosas, ¿por qué lo mismo? Quizás podría gritar bajo el agua torrentosa de la soledad que ya no, tal vez callar nuevamente o desahogar una vez más mis miedos en las noches apasibles que mi patio del naranjo me otorga. Si, lo sé ya, no quiero más.
lunes 23 de febrero de 2009
Por que a veces hace falta un poco de luz, de esa ténue que endulza las noches en vela, un cigarrillo a medio terminar, café o vino, dependiendo de la ocasión y un trozo de melancolía, con esa sentimentalidad característica de los tiempos íntimos. Hace falta pensar en qué, en por qué, en quizás y tal vez, mirar y recoger, sostener y querer, entender y descubrir, para así mentalizar esa fuerza personal y comprender qué nos mata y qué no muere. Luego de eso podríamos ser el fénix que todos buscamos, ese que llevamos escondido y en cualquier momento ha de decidir salir.
martes 3 de febrero de 2009
Eran cerca de las 7.45 am y ya daba mi primer suspiro diario con la sensación de que había hecho las cosas bien. Apresuré mi baño por el retraso que me causa el desayuno calmado que tanto me gusta tener junto a mi madre, entonces me dispuse a salir con un poco de maquillaje en el rostro, la ocasión lo ameritaba, no todos los días se busca trabajo para irse de vacaciones, los augurios no fueron los mejores, entonces al llegar decidí regresar. Luego de acompañar a mi amiga a una entrevista por otro lado quise volver a mi casa, en el aletargado camino que eso significa redescubrí el sentido que todo esto tiene, el dulce sabor que cada uno de los momentos que atesoro me otorga.
Siento que vale la pena reconfigurar, rearmar, deshacer, construir, arriesgar y creer todo esto, todo aquello, todo lo que quiero para mí, lo que busco y siempre encuentro que está guardado en mi corazón con las enormes ganas de salir que me llaman en las noches, que me otorgan esta paz que hoy siento. Quizás esta vez me siento preparada para empezar, para ser nuevamente, para entender el sentido que tiene la vida, pues yo si quiero deber más sueños, saltar al vacío y saber que no caeré, no por lo que otro diga, sino por lo que yo presiento. Tengo ganas de jugarmela, de dejar que se la jueguen, de tener más ánimos, de quitarme las barreras y dejarme llevar.
Todo este último tiempo me he sentido preparada para esto y no lo había visto hasta que se abrió la puerta y logré mirar de frente, hasta que llegó el bendito día en que fui capaz de subirme al mundo y quedarme al lado. Me siento sana, nueva, feliz y viva, dispuesta a evaluar mis posibilidades y elegir la mejor, de dejarme querer y querer, me siento tan capaz de querer que ahora mismo me lanzaría a encontrar.
Puedo decir que estoy feliz, o mejor dicho, más que feliz :)
Siento que vale la pena reconfigurar, rearmar, deshacer, construir, arriesgar y creer todo esto, todo aquello, todo lo que quiero para mí, lo que busco y siempre encuentro que está guardado en mi corazón con las enormes ganas de salir que me llaman en las noches, que me otorgan esta paz que hoy siento. Quizás esta vez me siento preparada para empezar, para ser nuevamente, para entender el sentido que tiene la vida, pues yo si quiero deber más sueños, saltar al vacío y saber que no caeré, no por lo que otro diga, sino por lo que yo presiento. Tengo ganas de jugarmela, de dejar que se la jueguen, de tener más ánimos, de quitarme las barreras y dejarme llevar.
Todo este último tiempo me he sentido preparada para esto y no lo había visto hasta que se abrió la puerta y logré mirar de frente, hasta que llegó el bendito día en que fui capaz de subirme al mundo y quedarme al lado. Me siento sana, nueva, feliz y viva, dispuesta a evaluar mis posibilidades y elegir la mejor, de dejarme querer y querer, me siento tan capaz de querer que ahora mismo me lanzaría a encontrar.
Puedo decir que estoy feliz, o mejor dicho, más que feliz :)
lunes 2 de febrero de 2009
Hoy si, hoy yo.
Tengo las cartas limpias, la claridad de ser en esencia, de estar, de saber qué si y qué no, la certeza de existir más allá del cuerpo, sino que en la energía que proyecto, de esquivarme, de equivocarme y perderme, de confesarme mía, de las flores que están en mi jardín y las que crecerán a medida de que el sol se ponga en los días que a veces me matan. Tengo estas verdades de ahora y las que se han ido, pero aún más poseo el inevitable miedo de encontrarme, de salir de mi comunión, reflexión eterna de los dolores que ni el tiempo ni las posibles nuevas caras han hecho partir.
Quizás hoy me sentaré frente al espejo para ubicar el reflejo de lo que he sido, para quitarme esta careta de frialdad y renacer como lo que fui, lo que en esencia permanece, hallando, de esta forma, los trozos perdidos de mi cuerpo y mi sentir olvidados en equívocos amores y holocaustos vividos.
Temo y lloro con esa sensación de niña refugiada en su almohada, con la mujer que soy, con todo y nada, conmigo, sumo segundos y siento caer cada una de esas lágrimas que hace tanto no derramaba por esto, por saberme desnuda frente a mi emocionalidad difusa. Vivo esos miedos que necesitan regazo, de los que no siempre se curan, de los que buscan ese “qué se yo” obviado por el temor a caer en una equivocación que vuelva a costarme las ganas de no querer que amanezca, esas mismas que lograban que la vida se hiciese nada transformando así las calles en un riachuelo de mis lastimosas lágrimas que afloraban con el sólo resonar de sílabas nominales.
Me siento cada vez más grande frente a este miedo que ya no carcome como antes, que casi no me aleja ni me tensa, que logra sacar a flote cada una de las palabras musitadas en mi ventana, en mis escritos, en ésta, mi realidad temerosa de ser.
Vulnerable si, compleja, correcta, confusa, calma y concreta, así me quiero, así me saco los harapos y no lastimo más a la Dani, esa que soy y siento, la misma que es capaz de querer y amar con la misma intensidad que un día me vio crecer en dulces momentos que atesoro eternos y felices, aquellos que quiero siempre recordar por mi fidelidad a lo que la palabra amor refleja.
Hoy me rompo, me entero y recibo, hoy me presento así tal cual soy para mí, para creer y confiar, para poner las ganas en creaciones hermosas, para construirme y no arrepentirme si vuelvo a errar, a llorar, a sentir desde mi profunda honestidad y entregar mucho más que lo antes malgastado.
Hoy siento que quiero arriesgarme con quien sea o no indicado para reinventar un mundo que sea suficientemente personal y compartido, para aventurar en un cuarto menguante de la luna y asegurar que puedo sentirme más mujer de lo que creí, más de lo que fui, para compartirme con la fidelidad intacta, con la ternura en la piel, en los ojos y en la voz, con la eternidad hecha mía, con las razones sin razón y la polaridad perfecta. Hoy si, hoy yo caminaría en mí, en los dolores lejanos, en la fuerza que nunca me ha faltado, en los días nublados que tanto me fascinan, en otro cuerpo que me haga confiar, en una aventura pasajera o en la infinidad hecha luz. Hoy soy luz y me enorgullezco de todo aquello que he entregado, de todo lo que he sido, de aquello que quiero, de haber dado desde la vida hasta la muerte por amar con el alma y el cuerpo, por ser yo y sentir, existir, de poder siempre salir de lo que sucede, de ser más que luz por deber este sueño y saber que podré pagarlo en cómodas cuotas de renovaciones adquiridas, de otro, de aquello a lo que decida arriesgarme. Hoy la suerte ríe en el placard y me encanta.
Quizás hoy me sentaré frente al espejo para ubicar el reflejo de lo que he sido, para quitarme esta careta de frialdad y renacer como lo que fui, lo que en esencia permanece, hallando, de esta forma, los trozos perdidos de mi cuerpo y mi sentir olvidados en equívocos amores y holocaustos vividos.
Temo y lloro con esa sensación de niña refugiada en su almohada, con la mujer que soy, con todo y nada, conmigo, sumo segundos y siento caer cada una de esas lágrimas que hace tanto no derramaba por esto, por saberme desnuda frente a mi emocionalidad difusa. Vivo esos miedos que necesitan regazo, de los que no siempre se curan, de los que buscan ese “qué se yo” obviado por el temor a caer en una equivocación que vuelva a costarme las ganas de no querer que amanezca, esas mismas que lograban que la vida se hiciese nada transformando así las calles en un riachuelo de mis lastimosas lágrimas que afloraban con el sólo resonar de sílabas nominales.
Me siento cada vez más grande frente a este miedo que ya no carcome como antes, que casi no me aleja ni me tensa, que logra sacar a flote cada una de las palabras musitadas en mi ventana, en mis escritos, en ésta, mi realidad temerosa de ser.
Vulnerable si, compleja, correcta, confusa, calma y concreta, así me quiero, así me saco los harapos y no lastimo más a la Dani, esa que soy y siento, la misma que es capaz de querer y amar con la misma intensidad que un día me vio crecer en dulces momentos que atesoro eternos y felices, aquellos que quiero siempre recordar por mi fidelidad a lo que la palabra amor refleja.
Hoy me rompo, me entero y recibo, hoy me presento así tal cual soy para mí, para creer y confiar, para poner las ganas en creaciones hermosas, para construirme y no arrepentirme si vuelvo a errar, a llorar, a sentir desde mi profunda honestidad y entregar mucho más que lo antes malgastado.
Hoy siento que quiero arriesgarme con quien sea o no indicado para reinventar un mundo que sea suficientemente personal y compartido, para aventurar en un cuarto menguante de la luna y asegurar que puedo sentirme más mujer de lo que creí, más de lo que fui, para compartirme con la fidelidad intacta, con la ternura en la piel, en los ojos y en la voz, con la eternidad hecha mía, con las razones sin razón y la polaridad perfecta. Hoy si, hoy yo caminaría en mí, en los dolores lejanos, en la fuerza que nunca me ha faltado, en los días nublados que tanto me fascinan, en otro cuerpo que me haga confiar, en una aventura pasajera o en la infinidad hecha luz. Hoy soy luz y me enorgullezco de todo aquello que he entregado, de todo lo que he sido, de aquello que quiero, de haber dado desde la vida hasta la muerte por amar con el alma y el cuerpo, por ser yo y sentir, existir, de poder siempre salir de lo que sucede, de ser más que luz por deber este sueño y saber que podré pagarlo en cómodas cuotas de renovaciones adquiridas, de otro, de aquello a lo que decida arriesgarme. Hoy la suerte ríe en el placard y me encanta.
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