Estos tiempos han sido extraños, pues en ellos se condensa gran parte de mi emotividad entremezclada con la frialdad que he adquirido de a poco, siento también que es importante cambiar el curso de las cosas y hacer que anden mejor, por que hay situaciones, personas, lugares que han dejado de ser de mi agrado debido a las señales que comienzo a ver más claramente y que nunca antes tomé como relevantes debido a los factores externos que me unían a aquello, esos lazos que he ido cortando detenidamente y con cautela, por esa sensación extraña de pertenecer o no, que podría tomarse como un aviso del corazón o quizás una superstición necesaria a la hora de elegir quién si y quién no.
Se avecina mi cumpleaños, los 20 años por muchos esperados, por mí quizás también, pues siento que podré cambiar, en cierto modo, todo aquello que no me gusta, reformar ciertas situaciones, ciertos lazos, ciertas realidades que dejaron de acomodarme hace muchísimo tiempo, por razones más que justificadas que van de la mano con mi propia personalidad y forma de ver el mundo.
Por eso prometo que este nuevo año será mucho mejor, estará lleno de cosas que yo quiera y terminaré con todo aquello que no me guste, a fin de cuentas eso es la vida, un colador del porte del mundo. Te espero 23 de Octubre :)
Sin ningún afán de palabradurías, con más cosas que relatar que contar, pues los cuentos son irreales, las verdades sinceras y las sílabas, en la magia de su son, como agua vierten desde lo más hondo de mi yo. He aquí mi pequeña creación.
lunes, 29 de septiembre de 2008
sábado, 6 de septiembre de 2008
Y la niña vomitó.
Desde mi primera memoria recuerdo que mi vida ha sido inusualmente distinta a la de muchos, partiendo por una niñez de muy difícil pasar y relativamente solitaria, debido a la falta de hermano, a una pubertad enamoradiza que me llevó a tener lo que hoy me configura como persona.
Soy una mujer de 19 años, pronta a cumplir 20, llena de sueños, aventuras, desventuras y complejidades que suele tener la emocionalidad a flor de piel, tal como la antipatía y rabietas. Soy amante de la educación, literatura y letras, prefiero las bellas melodías a las discontinuas, escucho canciones que toquen mi corazón sin caer en lo burdo de la música basura, amor caminar, correr, jugar para vivir y vivir para jugar, de lo que se subentiende que mi forma de mirar el mundo sea un tanto diferente. Con la fuerza suficiente y necesaria he sabido comprender que la vida es una fiesta que algunas veces se queda sin asistentes y otras, está llena de bailes, risas y buenos momentos con la mejor compañía.
En ocasiones he tenido miedo, me han hecho cosas indebidas que me han dañado, tal como yo también las he cometido. Hoy temo a estar aquí, de equivocarme y de que esos errores repercutan en mi felicidad. Amo a quienes me aman, esquivo a quienes me esquivan y no odio a quienes me odian, en esa parte de la reciprocidad me cuesta un tanto se igualitaria, por que no creo que alguien merezca ser odiado, sino que perdonado y comprendido, pues no considero que los humanos actuemos por maldad, sino por bajos instintos momentáneos, siendo esa capacidad de no creer en la maldad absoluta lo que me ha traído problemas más de una vez. He perdonado, disculpado u obviado ciertas actitudes de otros hacia mí, lo que en situaciones me ha vuelto vulnerable y en muchas otras me ha traído buenaventuras que no olvidaré. Según mi madre debo aprender mirar, según yo soy una tonta que nunca cambiará y eso es lo que me lleva a sumirme en la pena que causa ciertos efectos en mí, tales como conocer a una mujer que consideré mi amiga y me falló de la peor forma, blasfemando sobre mí y creando en torno a mi grupo un aire enredoso que jamás debió existir, su megalomanía la llevó a ver en mí una obsesión, las ganas completas de dañarme y separarme de todos aquellos que amo y me aman. Aún no comprendo el por qué de sus actitudes, a fin de cuentas fui yo quien estuvo para entender lo inentendible, justificando sus acciones y apoyando cada una de sus penas, tendiéndole la mano para que se levantara del suelo, pues no vi su pasado, el por qué de su soledad, la razón por la que todas sus amistades se alejaban de ella y es que su vida era triste y yo quise revertirlo atendiendo a sus llamadas y peticiones.
Hoy, jueves 04 de septiembre, me arrepiento de querer apoyar, ayudar, acompañar o cómo quiera llamársele a quienes no lo merezcan y me prometo no creer más a quienes dicen que “no saben por qué” nadie quiere estar con ellos y no conservan a personas del pasado, pues siempre es por algún motivo, aclarándose así el panorama mental que me hace entender a quienes huyeron, tal como yo lo hice, después de su tercera o cuarta hazaña mentirosa y llena de rencor por el resto que alcanza la felicidad que ella no puede lograr a través de buenos métodos.
Me confieso buena y mala, virtuosa y defectuosa, llena de capacidades e incapacidades que me configuran como lo que soy y quiero ser, mirando al futuro que se avecina y me hace querer más y más, pero no poder ni grandeza, sino que sabiduría.
Me harté de las falsedades, de las personas que se aprovechan de sus virtudes para escupirle en la cara al resto lo que les cuesta conseguir, de quienes dicen amar y traicionan, de los que se alejan sin razones y vuelven excusándose en problemas personales, por que yo y todos los tenemos y no por eso damos vuelta la espalda ni inventamos realidades ajenas acomodándolas a nuestra conveniencia, de los que se autodenominan amigos y no lo son, de quienes tiran la piedra y esconden la mano, de quienes ven en mí lo que ellos no pueden ser e intentan apropiarse de mi felicidad y energía, de quienes no pueden ni dejan vivir en paz, de los que odian y maldicen, de los que humillan al resto sin razones, de quienes creen sentirse dueños de las personas, de los que no tienen idea lo que significa la reciprocidad y simplemente quieren que los quieran sin hacer ningún esfuerzo, de aquellos dicen decir tener la verdad por delante y sólo tienen mentiras que escupir, de los que con palabras burdas y frases huecas creen ser superiores, de quienes dicen en broma lo que realmente quieren reclamar, de los que se dicen amigos y ni siquiera preguntan si estoy o no bien, de quienes guardan rencor, de los que se creen humanos y simplemente no lo son, me harté por que se me agotó la paciencia y la comprensión que nadie tiene conmigo ni con otros. Si usted se siente aludido por alguna de estas categorías o cree que me conoce lo suficiente como para saber que algo que se me olvidó iba dirigido a usted, tenga claro que hoy se puede ir a la concha de su madre (de donde nunca debió salir) y mañana también.
Soy una mujer de 19 años, pronta a cumplir 20, llena de sueños, aventuras, desventuras y complejidades que suele tener la emocionalidad a flor de piel, tal como la antipatía y rabietas. Soy amante de la educación, literatura y letras, prefiero las bellas melodías a las discontinuas, escucho canciones que toquen mi corazón sin caer en lo burdo de la música basura, amor caminar, correr, jugar para vivir y vivir para jugar, de lo que se subentiende que mi forma de mirar el mundo sea un tanto diferente. Con la fuerza suficiente y necesaria he sabido comprender que la vida es una fiesta que algunas veces se queda sin asistentes y otras, está llena de bailes, risas y buenos momentos con la mejor compañía.
En ocasiones he tenido miedo, me han hecho cosas indebidas que me han dañado, tal como yo también las he cometido. Hoy temo a estar aquí, de equivocarme y de que esos errores repercutan en mi felicidad. Amo a quienes me aman, esquivo a quienes me esquivan y no odio a quienes me odian, en esa parte de la reciprocidad me cuesta un tanto se igualitaria, por que no creo que alguien merezca ser odiado, sino que perdonado y comprendido, pues no considero que los humanos actuemos por maldad, sino por bajos instintos momentáneos, siendo esa capacidad de no creer en la maldad absoluta lo que me ha traído problemas más de una vez. He perdonado, disculpado u obviado ciertas actitudes de otros hacia mí, lo que en situaciones me ha vuelto vulnerable y en muchas otras me ha traído buenaventuras que no olvidaré. Según mi madre debo aprender mirar, según yo soy una tonta que nunca cambiará y eso es lo que me lleva a sumirme en la pena que causa ciertos efectos en mí, tales como conocer a una mujer que consideré mi amiga y me falló de la peor forma, blasfemando sobre mí y creando en torno a mi grupo un aire enredoso que jamás debió existir, su megalomanía la llevó a ver en mí una obsesión, las ganas completas de dañarme y separarme de todos aquellos que amo y me aman. Aún no comprendo el por qué de sus actitudes, a fin de cuentas fui yo quien estuvo para entender lo inentendible, justificando sus acciones y apoyando cada una de sus penas, tendiéndole la mano para que se levantara del suelo, pues no vi su pasado, el por qué de su soledad, la razón por la que todas sus amistades se alejaban de ella y es que su vida era triste y yo quise revertirlo atendiendo a sus llamadas y peticiones.
Hoy, jueves 04 de septiembre, me arrepiento de querer apoyar, ayudar, acompañar o cómo quiera llamársele a quienes no lo merezcan y me prometo no creer más a quienes dicen que “no saben por qué” nadie quiere estar con ellos y no conservan a personas del pasado, pues siempre es por algún motivo, aclarándose así el panorama mental que me hace entender a quienes huyeron, tal como yo lo hice, después de su tercera o cuarta hazaña mentirosa y llena de rencor por el resto que alcanza la felicidad que ella no puede lograr a través de buenos métodos.
Me confieso buena y mala, virtuosa y defectuosa, llena de capacidades e incapacidades que me configuran como lo que soy y quiero ser, mirando al futuro que se avecina y me hace querer más y más, pero no poder ni grandeza, sino que sabiduría.
Me harté de las falsedades, de las personas que se aprovechan de sus virtudes para escupirle en la cara al resto lo que les cuesta conseguir, de quienes dicen amar y traicionan, de los que se alejan sin razones y vuelven excusándose en problemas personales, por que yo y todos los tenemos y no por eso damos vuelta la espalda ni inventamos realidades ajenas acomodándolas a nuestra conveniencia, de los que se autodenominan amigos y no lo son, de quienes tiran la piedra y esconden la mano, de quienes ven en mí lo que ellos no pueden ser e intentan apropiarse de mi felicidad y energía, de quienes no pueden ni dejan vivir en paz, de los que odian y maldicen, de los que humillan al resto sin razones, de quienes creen sentirse dueños de las personas, de los que no tienen idea lo que significa la reciprocidad y simplemente quieren que los quieran sin hacer ningún esfuerzo, de aquellos dicen decir tener la verdad por delante y sólo tienen mentiras que escupir, de los que con palabras burdas y frases huecas creen ser superiores, de quienes dicen en broma lo que realmente quieren reclamar, de los que se dicen amigos y ni siquiera preguntan si estoy o no bien, de quienes guardan rencor, de los que se creen humanos y simplemente no lo son, me harté por que se me agotó la paciencia y la comprensión que nadie tiene conmigo ni con otros. Si usted se siente aludido por alguna de estas categorías o cree que me conoce lo suficiente como para saber que algo que se me olvidó iba dirigido a usted, tenga claro que hoy se puede ir a la concha de su madre (de donde nunca debió salir) y mañana también.
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