Sin ningún afán de palabradurías, con más cosas que relatar que contar, pues los cuentos son irreales, las verdades sinceras y las sílabas, en la magia de su son, como agua vierten desde lo más hondo de mi yo. He aquí mi pequeña creación.

jueves 3 de febrero de 2011

Menos mal que no.

Menos mal que no me gusta el maquillaje, que no quiero salir bonita en las fotos, que me interesa bien poco lo que la gente piense de mí. Menos mal que no uso mini falda ni quiero parecer voluptuosa, ni me gusta la literatura rosa. Menos mal que las películas de amor me aburren, así como las conversaciones de pretendientes y ropa. Menos mal que no me gusta cortarme el pelo, ni teñírmelo, ni buscar los pendientes perfectos para ningún vestido de gala, por que no uso. Menos mal que no me gusta el plateado, ni el dorado, ni las pieles de animal ni las joyas caras. Menos mal que no me gusta que me regalen peluches ni mucho menos chocolates, que no me guste hacer dieta ni ir al gimnasio. Menos mal que no llamo amiga a la gente que no lo es y que no me interesa agradarle a todo el mundo. Menos mal que no necesito que me reafirmen todo el tiempo con palabrerías bonitas de ese millón de supuestos amigos que no tengo y no quiero tener. Menos mal que no me gustan las discotecas y mucho menos la música de moda, así como no quiero usar la ropa que todos llevan y mucho menos parecer lo que todas parecen. Menos mal que no soy celosa, que no me gusta hablar estupideces de mi pololo con mis amigos, que no me dan ataques de inseguridad por que tiene amigas y que no quiero que él sea ni musculoso ni mister piernas. Menos mal que hoy me amo por que menos mal que no soy nada de esto ni quiero serlo.