Sin ningún afán de palabradurías, con más cosas que relatar que contar, pues los cuentos son irreales, las verdades sinceras y las sílabas, en la magia de su son, como agua vierten desde lo más hondo de mi yo. He aquí mi pequeña creación.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Desgastó el llanto

En algun confín de mi era existe aun ese aliento sosegado de tantas cosas adquiridas, que se contrae y se extiende en su interior retornando a mi mundo espacialmente perfecto, a aquello de lo que no desvincularé mis sonoros pensamientos.
Pues aunque sé que las cosas no siempre resultan bien, debo afirmar y confirmar que me quedaré aquí, sentada trás una ventana gris, ultrajando mis más recónditos pensamientos y múltiples sueños, para encontrar así al dueño de tanto amor soslagado por el tiempo.
Reacciono de una manera que no comprendo bien, de esa forma intento esfumar una extraña maldad que nació en mi, por esos motivos sabidos por el resto y más bien por mi inerte forma de sentir, que ya no existe más, pues ni esa ni la otra pueden vivir en mis noches que son perfectos días.
Recuerdo que podía consumir el tiempo en un cigarro, en un vaso de lo más fuerte que había provado, añadiendo a ello el lento andar del beber de la copa más amarga de mi vida y de la vida que no viviré, entonces me consumí en el vicio de aquel recuerdo sonriente a mis ojos y al pasado de la memoria colectiva inconsciente, que alguna vez nos vio caminar mano a mano.
Hoy siento que ya he muerto, aquella lápida del tiempo sólo habrá de confirmar lo que he comprendido hace más de seis meses, pues pensé que podía ultrajar lo que llamé eterno, hoy veo que no, pues el alma se amarra a un hilo como un cometa, ahí permanece el resto de sus días, colgando, muerta, sin aliento y con la mitad de vida que un día logró poseer.
Puede que desgrane aun un poco del dolor que llevo dentro, pero de diferente forma a cuando comencé este proyecto del que nadie sabe, pues el reflejo de su sintonía interespacial ya no lográ tocar mis lágrimas, sino que es otro asunto, es no poder revivir mi sentir de forma completa. No niego que ante sus ojos pueda flaquear, aun habiendo musitado antes un centenar de palabrejas con odio y rencor, pues sé que frente a él, un recuerdo vivo de lo que fue mi más completa felicidad no podré mirar al suelo, a pesar de que no perdone que haya herido hasta mi más profundo sueño, desde el vientre hasta lo visible a todos, pues esa herida, la que antes mencioné, sé que jamás escapará de mi, de mis noches, de aquel momento en que pedía a gritos que acudiera a mi lado para enfrentar juntos aquel hecho comprobado y no lo hizo.
Aun conservo mis recuerdos de aquello idílicamente bello, guardo en mi los pasos por mi natal tierra, el resto de sucesos confusos y deshonestos prefiero borrarlos, para no odiarlo tanto, para no sentir siempre esa rabia enorme que logra obstruir mi integridad.
Ahora estoy aquí, la de siempre, guardando mis sueños, cobijando mi alegría y masificando una sonrisa, ocultando mis secretos, caminando de a dos pasos y la lluvia podría caer denuevo, podría no tener ni techo ni lecho, construir vanalidades y conservar ingenuidades, pero da lo mismo, si se cae el mundo no importa, pues aquel dolor ya vivido no aparecerá jamás, pues se ama una vez y nunca más.

lunes, 29 de octubre de 2007

Esta vez

Una grieta abierta en los confines de una era
Una excusa, un sentimiento impropio
De a poco seca la sentimentalidad
los versos pesan menos que un beso

Una palabra que viene a mi ventana
elimina la vanalidad humana
nuevamente rompo a llorar
y abrazo mis brazos en un estrecho cobijar

Observo el caminar aletargado de un ente olvidado
entre alcohol y otras bebidas fantasiosas
suspiro al viento esta canción
que no tiene emoción

Pero me subo a algún callejón
en la misma bicicleta que ocupé
y salto entre las piedras asaltando sentimientos
para dejarlos partir al próximo día

En mis vestigios quedó tu odio a mi llanto
tus palabras necias, tu odio insensato
por todas esas cosas que sabías
pero que tu incapacidad no dejaba escapar

Me olvidó de sufrir sin poder dormir
de mi pasajero viajero
no quiero recuerdos vanos de mentiras piadosas
las manos que se dan la mano no sirven esta noche.

La Puerta

Una silueta añeja que enreda la luna
en los párpados escondidos de los rincones sin luz
despojándome de las alas encuentro
el sillón vació de alguna habitación

La hierba quema mis entrañas adoloridas de tanto creer
confieso que por un momento atesoré confesiones invernantes de amor
copilé astucias de mis enceguecidos momentos felices
contando los segundos de la perfecta imperfectidad fantástica

Cruzo los momentos de uno en dos
recorriendo las sendas desesperada, temor
la manzana putrefacta en textura
anida las canciones de las relaciones difusas

Quiero abrir la puerta que golpea el universo nuevo
esconder las cuartas entrañas de lo que no digo
amanecer regocijada en tus brazos
sentir, puedo sentir

Encontrar en aquello la perfectidad de lo irreal
caminar con pasos firmes bajo el arrebol
medir la cintura de tu cuello fantasmal
contrayendo comunión en tu realidad

Caminar sin medir los pasos,
evocando la figura de lo que fui en tiempos antaño
reemplazando lo que nos cuesta la vida
cobijando tus manos

Sin embargo, palpo el reflejo de lo que ha sucedido
trayendo a la memoria la lluvia de las pupilas
que se ensangrientan al pensar confidencias de lo mío
lo mío abandonado en lo suyo

Dobles dolores palpan las puertas
cierro mis alas nuevamente
sentada en mis ojos cobijo aquello que no he perdido
y lo rescato entre ventanas soleadas en realidades no ajenas

.

Atesoro momentos complejos, distantes, me envuelvo en ellos como una niña a sus juguetes, tengo miedo de todo esto, alguien secó mis trozos escondidos para no volver.
Miro esas hojas volátiles, escurridizas, en ocasiones quiero medir el tiempo junto a ellas, encontrar las siete llaves de lo eterno y abrir esas puertas infinitas, pero no creo poder hoy, quizás en espacios paralelos alcanzaré la cuna de lo prohibido.
Los resquicios de mi alma están dañados, no se vierte el amazonas por las arterias difusas, por eso miro los árboles y me escondo en ellos, por eso reflejo mi no reflejo en el agua sucia de algún río y tengo miedo, constantemente más se apodera de mí.
Él, tan puro y candente frente a mí, la gris lluvia que deja el invierno mojado, quizás nunca podrá comprender mis delirios, quizás hice mal a su interioridad, pero hoy creo que no puedo más con esto.
El tiempo se escurre como la marea en el reloj que suena en el pedestal, me cuesta un tanto mirar a los ojos aquello que insita a los prohibido y no fundamental. Me sentaré en alguna plaza a beber un café, esfumare el espacio para mi personal realidad contando en él los trozos perdidos de lo no olvidado.
Cruzo mis brazos al pecho, abrazo su alma pura completa, no quiero derramar su agua, ni despedidas ni lágrimas falsas, no quiero nada.
Y me desahogo aquí, de la forma predilecta perfecta de decir, complemento este mundo con la realidad enceguecida por algún cementerio del que me acuerdo.
Pretendo acabar con esto.

miércoles, 10 de octubre de 2007

...

Como un trozo de escarcha hilvanado en el tiempo se cobija en los recuerdos, ese temor inmenso no sale de sí, no quiero nada, sólo correr por espacios pequeños grandes, quiero salir de aquí.
Ya no es capaz, si confesará todo aquello vivido, si pudiese desahogar los temores completos, si alguien le explicara el por qué de todo, un perdón bastaría para comenzar nuevamente. La inspiración se ha ido, completamente absurdo es todo. Temo, temo, temo.
Simplemente ¡quiero que se vaya todo a la grandísima mierda! en conjunto con ese impertérrito fantasma que no deja de atormentarme y de mezclar mi rabia con odio, que no puede desaparecer completamente y que deja en mi los peores recuerdos de algo que algún día viví.
Yo sé que nadie merece esto, yo sé que no, pero lo odio, lo detesto más que a todo y a ese otro ser chiquitito, complejo, diferente y bondadoso, a él si podría quererlo, quizás pudiese volver a amar, pero en eso está confiar y quién puede querer con tanto odio dentro, quién puede confiar.
El amor quita el odio, el amor como sentimiento y como realidad, pero no quiero, no me atrevo y cierro las puertas de ese corazón lapidado por el espacio.
Quizás puedas abrirlas y reanudar mi capacidad humana de querer o quizás no suceda, preferiría morir en este instante que dañarlo a él, tan sencillo, tan querido, tan bueno.
Es eso, él tan bueno, tan preocupado. Yo tan temerosa, tan retisente.
A ese otro él quiero escupirle la cara y reirme de eso.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Y ella fue feliz, sus miedos, sus dudas ya no se orientaban a lo antes pensado, ahora giraban en torno a otro ser humano, que quizás no la quería, quizás si, pero qué importaba, si todo se pintaba de colores con el sólo hecho de soñar con tiempos presentes y renovados.
Quizás lo quisiese, quizás no, sabía que no volvería a sufrir de igual forma como pasó antes, por lo que no le importaba qué sucediese con aquel tema nuevo, sonreía y miraba el cielo diferente, era feliz, enormemente feliz, pues había descubierto que podía volver a sentir y a decir que estaba contenta con la alegría otorgada por aquel hombre, que con pequeños gestos y detalles tocó su corazón duro, complejo y lo hizo sonreír tanto tanto.
Ese tema pasado había desaparecido, ya no le importaba, todo lo nuevo era perfecto, fantástico y emocionante.
Repito, ella era feliz; afirmo, ella es feliz.

lunes, 27 de agosto de 2007

Ella sonrío hoy, miró los pajaritos, esbozo alegría al ver las nubes que lloraban, pues ya no lloraba ella, ya no podía. Se embriagó, marcó un número y se arrepintió a tiempo, antes de que conectara su teléfono, supo que ni la pena más grande ni el amor más sensato podrían complacer a quien sabía que no la quería, resguardó sus sentimientos y volvió a caminar, más rápido, más constantemente, más inerte el viento que ella que puede manejar lo que siente.
Ya sabe que sólo recuerda, que no es querida, ya sabe que no tiene nada más que hacer en ese corazón lejano, ajeno y diferente.
Hoy no quiere más, hoy ya no ama a aquel existente, sino al inexistente ser que cruzó por su vida de una forma muy especial, al que le dio amor, paz, protección, tranquilidad y fuerza para esquivar todos los problemas, con él aprendió a ver el sol y reflejó en su rostro el amor sensato, el complemento de su vida que quedaba vacía sin aquella risa, mirada, sonrisa, vida y alma. Supo que toda la vida que restara amaría a ese humano, que nunca podría olvidar su corazón desnudo la primera vez en que vio su alma y su cuerpo en un sólo ser, porque eso si existió aquel momento férreo, fraterno en el que se entregó como nunca antes había hecho. Mientras lloraba su muerte, fumaba nuevamente y gobernaba todo lo ajeno, todo lo lejano, a sabiendas de que jamás volvería a verlo, pues el fallecimiento era certero.
A pesar de que amó todo de él, hoy no lo odia por haber muerto, sino que le da gracias por ser el primer y único amor, y donde esté, en el lugar que se encuentre, lejos, cerca, quiere que lo mejor sea su destino, que encuentre la luz que en ella no pudo y que esa estrella que le entregó, le sirva de guía para todos aquellos quehaceres nuevos.
Sabe que siempre amará aquel recuerdo cubierto de luto el día del adiós, pero ya no a él.
.

domingo, 26 de agosto de 2007

Hoy comencé

Hoy, dentro de las desesperanzas ya vividas, me senté a observar nuevamente el amanecer desde aquella ventana, que como ya dije, conoce tanto de mi. Contaba cuentos al aire, quizás resquebrajando su inocular masa pudiese tener una nueva idea para respirar, pero noté que ya no necesitaba de él, ni de ese otro él.
No siempre podía entender aquellas señales inadecuadas que mandaban mis entrañas, hoy, ayer, antes, si pude, ya no es tiempo, la aurora se llevo el aliento y miré la lluvia que no caía ya en mi, sino afuera.
Sólo me resta dar gracias al cielo por haberme enseñado mucho de esos temas humanos-divinos en tan corto tiempo y a sonreír nuevamente y cada vez más, mencionar que la página se cerró y que por fin puedo decir que ya no siento algo de lo que sentía, sólo un gran cariño que se ha ido apagando con los recuerdos y que, por respeto, puedo mantener en alguna parte de mí.
Hoy (y también un poco antes de ayer, de anteayer y de antes antes de ayer), después de cinco largos y lúgrubres meses, por fin comencé.

Muerte de ti

Aquel licor de paz bebido se ha ido
No existe la imagen de aquel
Muerta el alma de él
Muertas entrañas, llévense las ansias
Los buitres rondan su alma inexistente
Su cuerpo con sin vida
Enferma el pecho, remuerdes
Apuñalas atisbos de tu verdad hecha incierta
Trozo de cuervos, ángel demonio
Proyecto de no ser, nido alado de mentiras
Desgreñas lo inherente a ti
Yace en tus entrañas lo que ya no existe
Desasosiego inmenso de cuentos sin verso
Vete con abril, siempre de aquí
Que mi vida así es feliz
Cantan golondrinas, suena el campanil
Con cada minuto, en cada estación
Se refleja mi odio, mi rencor
La vida cobra al injusto, al malhechor
Pagar viviendo sufrirás
Las horas sumarán
Y mi calma, mi cama
Soplido inerte del tiempo
Al fin renacerá.

sábado, 28 de julio de 2007

Cuando camino, cuando olvido, me he preguntado si existe un ser en todo este mundo, que es tan grande, que sea capaz de querer con tal fuerza que nada logre quitarle aquel sentimiento, me he preguntado si podré un día conocer a alguien que no busque los errores del otro, sino que mire su corazón y le sea posible, a través de él, darse cuenta de lo grande y hermoso que es el sentimiento cuando es real, no sé si exista un humano así, no sé si exista un animal, una cosa, una silla, una luz, porque a veces no sé nada y no lo creo, porque ya no creo en nada. Y no hay miedo más grande que el que se siente cuando ya la esperanza y la fe desaparecen y ves las cosas con ojos duros, cuando te das cuenta que nada podría sacar de ti una sonrisa del alma, esas que se dan cuando eres capaz de ser feliz, no tan sólo de estarlo.
No hay nada más testarudo que el corazón, no existe nada más sublime ni que llene más que el amor, pero ya ni en eso creo, porque el amor está un tiempo y luego se va, desde la visión humana terrena y triste, porque lo humano es triste, lo divino es lo que da regocijo al alma y , cuando te cansas y ya puedes dar más, cuando te das cuenta de que ya ni el amor más grande del mundo puede tocar a otro, cuando ves que se apaga la luz, cuando te sientas sola a pensar, a llorar, a intentar odiar y no puedes más, porque ya ni la cabeza ni el alma pueden más, salen fuerzas de donde no crees que existen para seguir adelante, para seguir intentándolo, para tratar que las fuerzas de tu alma se transporten a otra y pueda ver la luz, una bendita luz que salió de alguna mirada que ya no existe, porque esa mirada se fue con el tiempo, se fue para que la eternidad jamás la devuelva ni a ti ni a nadie.
Y lo intentas denuevo, como un niño, con esa inocencia que ya no debería estar, pero siempre está y desnudas tu corazón, lo entregas, incondicionalmente estás, aunque eso no te haga bien, aunque te sientes a llorar, aunque tengas un grito ahogado que no va a salir jamás y lloras, lloras, lloras, porque simplemente quieres ver sonreír a otro, porque no hay luz más grande que verlo contento y te sientes estúpida, tan estúpida, pero estás y no te vas, no te irás, pues hay cosas tan grandes, tan fuertes y nada importa, volverás a llorar, volverás a vivir, volverás a intentar hacer feliz a otro, pero ya no hay más fuerzas, ya no hay bendita mirada, porque ya no crees en nada, ya no confías, ya no estás, porque estás y no.

martes, 19 de junio de 2007

no.

y yo me pregunté, mientras miraba en el cielo tantas nubes, cómo el corazón había sentido tanto, cómo podía matarlo, entonces lo intenté muchas veces, tantas que no lo creí y lo empujé de un balcón, pero cayó sobre hojas secas, que amortiguaron el golpe, entonces volvió, me miró y dijo, no me ire y no te iras, te quedas a mi lado y lo intentamos nuevamente. Yo comprendí, escuche que estaba anclado a mi, como se vive y respira, lo tomé, nuevamente, porque siempre lo crei y lo acurruqué denuevo en mi, lo deje entrar y no quice que se fuera más.
Entonces, erré nuevamente, no debí, lo sé, me equivoqué, no medí, no me cuide, dejé que mi derecho a hablar fuera sobre el de callar y entregué mi alma denuevo, esperanzada en que la fantasía fuera más que la realidad, porque si confiaba, yo creía, porque lo conocía y propuse entonces algo nuevo. Sus palabras cambiaron, ya no sentía tanto, ya no me necesitaba, porque se había ido lejos, más alla de lo que podía alcanzar yo, se fue y me pregunto si un día regresará.
me tomé de la almohada denuevo, tal como tiempo atrás y lo quité del alma, de la vida y se quedó, aun así, pero no es él quien me pide quedarse, sino que no puedo sacarlo, lo que hace tan diferente la historia.
Y ahora sé, que me equivoqué mucho, que creí que siempre estaría y también sé, que no fui yo nada más, sino que él también, pero no comprende mi lenguaje, no quiero culparlo, quiero solucionar todo y quizás ya es tarde, pero para mi no lo es, porque cuando dije amor fue desde adentro, porque para ese sentimiento no se acaban las oportunidades, pero para este, que está cansado de correr, de alegrarse y de intentar, creo que si, porque la fantasía se me escapó de las manos, porque no puedo sola, este trabajo es de a dos y ese par mio, ese ser que me alegraba la vida se fue y hoy es otro, que ya no es más que mi recuerdo.
Y entré mis ojos, busqué mi luz de infinito y lo ame, lo amo, sé que si, sé que es inconmesurablemente absurdo, sé que no debería, porque no lo tendré nuevamente
y cuando pienso eso, se me llenan de lágrimas los ojos y grito su nombre en la oscuridad, que es más fría que antes y se me hielan los huesos con las tinieblas, de las que no me sacará la vida.
Porque nadie comprende el sentido del amor, porque a ti me entrego, porque a tu voz que anhelo persigo, porque el sordo lleva más de amor que quien escucha, porque ya no soy capaz. Mi corazón se terminó, se fue , olvidaste cerrarlo al irte y ahora yo, lo cerraré por primera vez y que no se vuelva a abrir, porque lo que saldrá de él no será agradable.
Sólo quisiera decir, que ya no puedo más, que si un día, decides buscarme, estaré como siempre, sentada en tus ojos, buscando esa luz que tuve conmigo y que con los años se apagó, buscando los resquicios de este amor en ti y que, si te demoras, no olvidaré dejar una huella para que me encuentres y si estoy lejos, no me busques, porque querré regresar.
Y si me buscas pronto, te esperaré en mi ventana, aferrada a mis deseos, fumando como siempre, relatando mis sueños a una estrella, a esa que siempre le digo que te cuente cuánto te extraño y que, quizás por engañosa no lo hace y la retaré, por no decirtelo si lo repetí tantas veces.

miércoles, 13 de junio de 2007

Recuerdos

Con tanto tiempo libre, he pensado mucho, en tantas cosas, por ejemplo, me puse a recordar y descubrí que frente al recuerdo hay dos caminos; el positivo y el negativo y yo, que tenía que elegir uno de los dos en el momento de llevar a cabo la acción, decidí tomar el primero. Por que, cuando miro hacia atrás, hay tantas cosas buenas, que las malas quedan pequeñas frente a semejante felicidad vivida, por eso, siempre que recuerdo, me dan ganas de reír, de sentirme cobijada y de cobijar y sonrío de una forma particular, como si sonriera mi alma junto a mi boca.
Del recuerdo puedo sacar muchas cosas, dentro de ellas, me siento orgullosa de mí misma, porque entregué a manos llenas todo lo que tenía y lo que no, también me siento orgullosa de quienes son parte de mi recuerdo, porque creo que fueron las personas correctas en el tiempo exacto y que me entregaron todo. Las cosas que recuerdo, aun están presentes y siguen siendo importantes en mi vida, siempre guardarlas en mi corazón será la idea, quizás retomarlas, quizás reabrirlas, quizás atesorarlas, quizás revivirlas o quizás dormirlas. Pero, lo que sea, que sea lo mejor y más acertivo, que si me quedo aquí o si me voy, que si me muero, pueda ser con una sonrisa siempre, para mí y para los involucrados. Por ahora, espero que los días pasen lento y quiero disfrutarlos, quiero reir mucho, quiero cantar, quiero bailar, quiero sentirme bien, lo que ya es, pero que cada día sea mejor, porque ya me quite los problemas, porque creo que he cambiado, que miro las cosas de otra forma, que no hay culpables ni víctimas, que todos tienen responsabilidad, que puedo reconocer mis errores, que soy más tolerante, que me autosustento, que aprendí a conocer a mucha gente y a mirar con buenos ojos el futuro, que me relajé y mejor aún, dejo que todo pase por mi lado sin que choque conmigo, que ya no me preocupo, sino que me ocupo, valoro las pequeñas acciones, creo en las palabras, no me paso rollos, sino que veo cosas concretas, que tengo mucha más paciencia, que no soy tan impulsiva, mejor pienso las cosas antes de hacerlas. Y hay algo, que siempre he creído y que, nunca podré quitar de mí, que no es inmaduro, para nada; creo que los errores del pasado, a fin de cuentas, sirven de experiencia, para aprender lo que con palabras no podemos y luego, quizás exista una oportunidad para repararlos, pues no somos perfectos y tenemos derecho a errar y para demostrar cuánto se puede comprender y entender lo que se quiere del resto. Al contrapesar los errores con las cosas buenas, creo que me sigo quedando con lo segundo, por ello, ahora que he reparado mis errores en este tiempo de “mantención”, puedo decir, que ya he aprendido a ser más mujer de lo que fui antes, esa es la idea y que, referente a mis cambios, lo que no considero como error, no cambia, es de esas cosas quedan estáticas, que con el pasar de los años, quizás se vayan o quizás se hagan más fuertes, contra eso no arremeteré. Cuando, se tienen ganas, se logran cosas. Creo que maduré y puta que soy feliz por eso.

"Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida"

viernes, 1 de junio de 2007

razón

Los días pasan y cada vez va decreciendo en mi el mal sentimiento llamado tristeza, no sé bien qué será aquello que aminora mi llanto, he pensado muchas veces que pueden ser aquellas esperanzas que siempre tengo, aquellas que no he creado sola, pero ni aún así soy capaz de confiar ciegamente.
Es como si el mundo de pronto hubiese cambiado su curso, ya no somos dos desconocidos, pues nos hemos vuelto a encontrar, lo que un día traerá nuevas consecuencias, que quizás, ya no seré capaz de asumir, porque ya no puedo asimiliar más cosas.
Sé, en el fondo de mí, que dónde sea que estés ahora, estás pensando en mi, porque nada de lo que dices puede ser tan falso, en el fondo te creo, siempre te creo, con menos certeza que antes, pero es inevitable.
Creeré, que un día volverás, yo sé que así será, porque en el fondo nunca te fuiste, siempre estuviste conmigo, nada ha cambiado, sólo aquel estado social que tuvimos o quizás, si has cambiado pero mis ojos no son capaces de reconocer en ti aquello, porque siempre te amo.
Puede sonar tan extraño, hoy esperé aquel llamado que me haría sonreír, que lograría que mis ojos brillaran y no llegó, aún así, a esta hora, aun espero. Sé que no llegará, pero nunca pierdo las esperanzas que me hacen soñar que todo esto puede ser un poco más real.
De a poco, he perdido la credulidad, he perdido las ganas, siempre hay algo nuevo que haces, que cambia un poco mi esquema y que me hace reflexionar sobre todo, como si siempre hubiese un denuevo y jamás saliera de aquella fecha, en que no quisiste cumplir tus promesas.
Y no fue rabia, fue miedo, yo sé que jamás lo entenderás, porque al pasar del tiempo tomas todo lo que digo o hago como si fuera yo tan pequeña o como dices tu "cabra chica", es exactamente eso lo que no quiero volver a oír de tus labios, no quiero más críticas.
No podré decírtelo jamás, aunque esto ya dejó de estar escrito de forma bonita, no es más que una especie de "carta" que no recibirás, porque quizás, no sepas nunca esto que digo ahora y por lo que me he dado más de cien vueltas cerca de mi ventana.
Siento que no soy más que una niña que quiere un día abrir los ojos y que nada malo hubiese sucedido.
Es cierto, me he cansado, de a poco voy perdiendo las ganas, el desatino me aburre y ya no pienso como antes, ya no necesito salir y emborracharme para gritar tu nombre y llorar junto a él, puedo hacerlo sobría, porque el dolor se transforma en algo tan cotidiano, que ya ni duele, sólo pesan un poco tantas lágrimas y las noches en vela, que ya no son dos ni tres, sino que muchas más.
Esas noches, en las que no pude dormir, pensando cómo podías sonreír tan tranquilo y no mirar atrás, simplemente olvidar. Hoy, sé que no fue así, aún guardas mis recuerdos entre tus cosas, mis fotos, mis cartas, mis regalos y todo aquello que un día, plasmado de tanto amor, te dí.
Tengo tanto miedo, sin embargo te veo, tu cara, tus gestos, todo lo que haces, recuerdo que dices que valore tus acciones y eso es exactamente lo que hoy hago, ya no espero palabras, porque tú siempre has mediado los hechos a través de las acciones, veo que son tan lindas, tan positivas, que me arriesgo, voy de frente a lo que nos depare el destino, con ello, se dilata un poco más el miedo y soy capaz de reconocer nuevamente, que te amo y que no podré dejar de hacerlo.
Lo que quisiera decirte es tan simple, pero sé que no me escucharás, sólo quiero que no vuelvas sin razón y que cada una de las tantas cosas que me haz dicho el último tiempo me faculten en un momento no muy lejano, a descifrar más aún esta telaraña, en la que pasaría toda la vida enrredada sin importar las consecuencias que ello tenga, porque sí, pasaría la vida completa en medio de esta historia, a pesar de lo cruel que eso pueda resultarme.

domingo, 27 de mayo de 2007

Poema

Voy a buscar en mis reliquias
los trozos de amor que me faltan
çy si me esquivan, si no están
los llamaré con canciones.

Con tantas canciones que un día escribí por ti
que hoy están escondidas
que están, en lo más recóndito de mi jardín
mientras el tiempo se hace amigo de mi vida.

Cuando corras bajo el aguacero
mis ojos espiarán los tuyos
encontrando en ti el ayer
que hoy, se hace presente.

¡Voy a tu encuentro!, lo sé
estarás esperando, no te iras
en mis entrañas vivirás la eternidad
no te haz de ir jamás.

Y si uno debe llorar
seré yo, yo me arriesgo
no pienso en mi
oculto, guardo, no olvido

Ahora estás ahí, esperándome
tu cuerpo me llama, tu alma también
ire a tu encuentro y no reclamaré
cuando después, deba llorar.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Cosas como misterios

Cosas como misterios existen muchas, varias, ninguna y yo, me siento y no entiendo, porque no puedo, no quiero, no sé y me cuesta escribir, me cuesta un tanto más leer, me cuesta creer y más aun confiar, aunque de eso se trata, de que pueda mirar y emocionarme con ello.
Aunque busco en el ayer, sólo encuentro vestigios de él, ya no quiero más de eso, yo consciente, paciente, real, creyente y me cuesta despegar, salir, volar, no quiero dejar de querer, no puedo y no sé cuánto tiempo mi paciencia sea capaz de soportar esto, que no tiene pies ni cabeza, que es tan difícil como contar las caras de un mundo, ese mundo castigador que puso en mi tanto sentimiento, que ya no quiero tener, pero que no quiero perder.
Cuando todo se vuelve un mar de confusión, las opciones son dos llorar o reír, si lloro es por los recuerdos, si río es por que quizás algo nuevo y bueno sucedió, me aferro a eso y creo aún en que puedo cambiar el curso de las cosas, porque no lo creo sola, lo creo a su lado, con sus miradas, sus gestos, su voz que dice te amo y que entiendo como tal, pero no sé si puedo confiar y no sé cuánto más tendré que esperar para dar un paso más adelante, que también podría ser, dar uno atrás, un paso que yo no daré, pues no fui yo la que cambió, nonono, fue él.
Y lo veo así, aparentemente feliz y sé que no lo es, pues comenzó a llenar ese espacio que yo dejé vacío sólo el día en que volvió a robarme un beso, el día en que volvió a decir "sólo a ti es a quién quiero", porque lo dijo y no lo puede negar, porque yo lo sé y nadie más debe saberlo mejor que yo, porque el resto que importa si todas las putas mañanas despierto pensando en qué sucederá nuevamente y me atormento, me maréo y vuelvo en mi, para escribir esto, que un día, quizás, leeré y me reiré o volveré a llorar como una niña abrazada a mi almohada, tirando todo lejos.
Porque, si nuevamente me hace llorar, buscaré en lo más recóndito de mi odio y romperé vidrios, quemaré recuerdos, me iré, me liberaré y me encargaré que de mi existir no sepa nuevamente, sacaré de mi todo lo que siento, si, claro que lo haré y, al suceder aquello, lo arrancaré para siempre, porque si esto es un juego, no tendrá excusas pues ya se lo pregunté y dijo no, entonces, ¿me mintió? no, no veo mentiras en sus ojos, pero ¿qué realmente veo en sus ojos?

Y sé que estoy escribiendo mal, que no redacto y que no he pensado en conectores, pero, ¿qué más da? Si al final, la que se desahoga aquí soy yo, para eso no hay normas, no hay la Rae, sólo está el mismo corazón y la misma situación, que ya no dan más.

viernes, 18 de mayo de 2007

¿Recuerdas?

Si hablo de mi vida sería egocéntrico, es cierto, pero siempre es así, las gentes pensamos en nosotros mismos. Si tuviese que resumir mis experiencias existenciales no podría, son tantos los recuerdos que se agolpan en mi mente que es difícil cuantificar lo enorme de todo ello. Si tengo que hablar de mi mejor/pero experiencia los que me conocen ya saben cuál es, de eso podría hablar horas y horas sin cesar, sin recordar exacto lo bueno y perfecto lo malo. Ahora contaré desde ese punto que marcó mi vida, pues antes no fue más que una especie de infantoadolescencia normal, con retos de mamá, juegos, juntas con amigos y uno que otro desajuste, nada grave, lo de siempre tan plano hasta que llegó él, quien me enseñó a amar, el que le dio luz propia a mi corazón, el que me llenó de recuerdos hermosos el alma y supo descifrar hasta mis más profundos pesares. Confieso haber amado con el alma y el corazón, con la vida y la muerte.
Me pregunté si entre tantas cosas que vive ahora recordará que cuando empezamos a salir el primer beso fue un tastabilleo y un petitorio infantil, la pregunta ¿quieres pololear conmigo? abrió paso a ese momento y a que dijera que yo era de su propiedad y que me quería. Recuerdas esa vez en que fuimos a la "Plaza del Roto" y tú dijiste que tenías que hablar conmigo, dentro de mi nerviosismo temeroso te acompañé y musitaste un "te amo" al que yo respondí con la pregunta "¿le tomas el peso a lo que dices?" y eso marcó la relación, siempre lo recordabas y me lo decías con tu tono de voz grave que ya no recuerdo, por que eso lo olvidé, quizás el tiempo habrá quitado de mí esas cosas o yo lo hice sin querer, quién sabe, aunque dicen que cuando alguien muere lo que se olvida es su voz, yo creo que ese es tu caso. ¿Recuerdas cuando salimos por primera vez de noche y estábamos felices de haber cumplido nuestro sueño de vernos despertar?, Cuando me llevaste a tu casa, subimos a tu pieza y quedé casi sin ropa y tú también, llevábamos cerca de dos meses y ya estaba frente a ti completa, te amaba irracionalmente. Recuerdas cuando te regalé una rosa y una carta y tú me diste un atún y un queso rayado, fue tan extraño, tan único y después te sentiste mal, entonces me compraste unos aros que aún conservo. Recuerdas cuando dijiste que te habías desdoblado y llegaste a mi casa, cuando fuiste a mi primera reunión familiar y estábamos tan nerviosos, tomamos once y comiste poco para lo que realmente comías, luego te llevé a la micro y nos besamos tanto. O tal vez recuerdes cuando nos fuimos escondidos de nuestros papás de paseo a la playa y parecíamos matrimonio, salíamos en las noches a comprar completos y hamburguesas a un negocio, un día caminamos por la playa también, nos amábamos tanto y en ese mismo lugar consumamos absolutamente nuestro amor. ¿Recuerdas que lloramos? , que me sentía tan plena y te lo dije, a lo que respondiste con un beso que se quedó grabado en mí. Luego llegamos a Santiago y no queríamos separarnos. Recuerdas cuando te escribí esa carta sorpresa que encontraste dentro de tu bolso justo antes de una prueba de química y luego me la respondiste de forma sorpresa también. Recuerdas cuando te pedí matrimonio y me abrazaste eternamente diciendo que también querías que nos casáramos, entonces buscábamos soluciones para el vínculo a escondidas de nuestros papás por que éramos menores de edad. Recuerdas que jugábamos a ser papás y a nuestra hija le pusimos Sofía Paz y al hijo le pusimos Ángelo, tú querías que la niña se pareciera a mí. Recuerdas que soñábamos tanto y nos proyectábamos a futuro para siempre, que nos sentábamos en la plaza de armas hasta las 9 sólo para besarnos, que comíamos glotonamente en tu casa y después nos íbamos donde el Longa por que queríamos verlo, entonces tú tocabas guitarra y yo veía tele. Recuerdas que me acostumbraste a verte todos los días y cuando no nos veíamos nos extrañábamos tanto. Recuerdas que íbamos a comer comida china cada cumple mes y después nos íbamos por ahí a nuestro lugar y al otro día nos levantábamos e íbamos a comprar galletas y chocolates a un supermercado, para separarnos tres horas y volver a vernos. Recuerdas que me regalaste un títere hermoso en la navidad que pasaste con mi familia y todos te daban cosas a ti, esa vez fue tan bonita. Recuerdas que me decías chinita y yo a ti chinito, también manchita y pelito, chanchita, chanchito, amor, mi vida, hermosa, hermoso y así, cada vez que algo nuevo sucedía nos apodábamos diferente. Recuerdas que fuimos a Love Parade y tu celular se echó a perder con el agua, entonces te encontraste otro, que ibas a los asados de mi casa y te comías todo, que en nuestras onces abundaba el queso, que te escribía una carta en cada cumple mes, que fuimos al matrimonio de la hermana del Daniel, lo pasamos increíble y después nos fuimos a nuestro hotel predilecto, que cuando cumplimos un año fue hermoso y me regalaste a Dientecito y yo te dí una tortuga, una flor y una carta. Que te quedaste en la toma de mi colegio, que te acompañé todas las tocatas y me aprendí todas las canciones. Que en el asado en la casa del longa confesaste frente a todos que lo nuestro era más que amor, que lo que sentías por mí no se comparaba con nada ni con nadie "nadie te va a amar como yo, nadie te va a aguantar como yo" y que eso sucedió a fines de febrero de 2007. Que trabajamos en Ripley y la plata la gastamos en tonterías, que yo lloraba y tú me decías que tenía que ser fuerte y no me abrazabas, que llegabas los días domingo con sueño a mi casa por que tocabas guitarra en tu techo hasta la madrugada, que dijiste: Amor, me puedes... y yo te dije: ¿traer un vaso de agua?, esa vez adiviné tu pensamiento y no fue una, sino dos. Recuerdas que sentíamos lo mismo y nos intuíamos, que pensábamos igual y sabíamos lo que el otro pensaba, que cantábamos juntos la canción de Montilla por que me obligabas. Que el Longa nos hizo una sesión de fotos en la calle Nueva York. Recuerdas que me vine a Concepción por ti, pues tú me lo pediste, por que íbamos a vivir juntos y cuando llegamos aquí no me dabas la mano en la U y me dijiste que no te sentías preparado, ¿recuerdas que lloré? que después me dejaste sola en el paradero y tomaste tu micro mientras yo no me podía el corazón, que no "podías" verme los fines de semana por que estabas "ocupado", que me dejaste sola cuando más te necesité, que no te importó que haya dejado todo por ti y simplemente te fuiste de mi lado. Que cuando te dije que termináramos me dijiste que te daba flojera tener que conocer a otra mujer, adaptarte y vivir todo denuevo y por eso querías seguir a mi lado. Recuerdas cuando me pediste que nos juntáramos y me dijiste que la marihuana te hacía más inteligente, entonces subiste a buscar algo y yo me puse a llorar y encontré un regalo que te hice que decía "te amo" entre tus sábanas y lo negaste, que cuando viajaste a Santiago le dijiste al Longa, dos semanas después de haber terminado, que te daba lo mismo y era un tema superado, ¿imaginas cuánto me dolió?, dilucidas cuánta pena sentí cuando me di cuenta de que mi motivo de vida se había ido, cuando comprendí que me trajiste aquí para dejarme sola, cuando supe de tu boca que la marihuana era tu vida. Imaginas cuánto sufrí viéndome sola en una ciudad desconocida sabiendo que tú estabas en tu casa en Tomé con tu familia y te daba lo mismo. Que cuando cumplimos dos años (7 de abril de 2007) estábamos relativamente juntos y yo te dejé un disco con fotos y una carta que el Longa escondió en tu bolso, ¿la encontraste? ¿La leíste? ¿Recuerdas que nos juntamos en Mayo y me dijiste que me amabas? Que me besaste fugazmente y cuando arrancabas te di vuelta y dije: “si haces algo, hazlo bien” entonces te besé y luego te fuiste. Que nos seguimos juntando y alimentabas mis ilusiones, que un día te llamé después de habernos visto, fue la misma vez en que te supliqué un beso y me dijiste que no, pero después cuando te fui a buscar a la Plaza Perú a las 5 am y te llevé a mi casa lo hicimos y tú comenzaste. Que en la mañana no te querías levantar, pero cuando nos despedimos me diste un beso a la fuerza, un beso que no fue beso, sino que juntar los labios y decir adiós. Recuerdas que menos de una semana después dijiste que ya no me amabas, pero que eso podía cambiar sólo si yo hacía esfuerzos y que con eso lograste que te pasara más plata de la que ya me debías, $85.000 mil pesos para ser exacta. Que una vez me fui a quedar a tu casa en Tomé y lo hicimos, al día siguiente te pedí un abrazo y me dijiste “no, ni cagando, tengo frío” y como yo andaba sólo con chaleco me retaste y subimos a la micro, no me hablabas y yo miraba por la ventana, me sentía tan humillada. Esa vez nos bajamos de la micro en Concepción y me pediste las pilas del pendrive, yo te las pasé y en todo el camino fuiste irónico y pesado, cuando nos despedimos me diste un beso en la cara por que estaban tus compañeros y te daba vergüenza que te vieran conmigo, esa vez me fui a llorar atrás de ingeniería por que ya no soportaba más, lloré tanto tanto, estuve en el suelo de la calle un rato, ya no podía más. Pasaron los días y me dijiste que me querías como amiga, sin embargo siempre que podías me besabas, me decías que me querías y me dejabas sola, tal como esa semana en que nos juntamos todos los días y nos besábamos, pero llegó un día en que te iba a dar un beso y me dijiste “no Daniela, no quiero, córtala” y yo quedé sin entender nada, por que cuando tú querías me besabas, cuando no, cuando querías me llamabas y después me negabas con la gente. Tal como cuando tuve atraso y dijiste que no era tu responsabilidad, que me fuera a la mierda y me hiciera cargo sola por que no era tu problema.
Todas esas veces en que te lloré, todas en las que me hiciste sufrir, todas las ocasiones en que me decías que me amabas y después me negabas. Cuando comprendí que me trajiste a Concepción para dejarme, que me hiciste ilusiones fundadas en nada, que siempre decías que me llamarías y no lo hacías sabiéndome enamorada de ti, todas las veces en que me pediste plata y te la pasé, los $400.000 mil pesos que me debes y no te importa pagarme, todas las veces en que jugaste conmigo contándome de otras mujeres, que me escondiste del resto por que no querías que nos vieran juntos, todo Ignacio, todo está guardado en mí y me hizo cambiar, todo eso dejó una huella imborrable en que me dejó imposibilitada para amar, para dar la vida, la familia, las cosas, desde mi cuerpo, mi alma hasta lo material, todo eso arañó mi corazón y lo destruyó. Yo me pregunto una y mil veces, por qué y no entiendo, por qué me hiciste tanto daño si yo di todo por ti, por que jugaste con el amor, por que no te importó verme llorar, por qué me hiciste todo eso sin yo haberte hecho nada malo, por qué te ahogaste en las drogas y el alcohol, acaso eso reemplazó mi compañía, mi amor, los momentos felices que te di, ¿me reemplazó a mí? Al contarlo puede sonar liviano, pero sentirlo es tan diferente, es como contar la muerte de una persona amada después de un año, nadie va a entender cuánto sufrí, cuánto lloré, cuánto deseé morir de alguna forma, nadie va a ahogarse en las lágrimas en las noches sin dormir por ti, todo por ti, por qué si yo te entregué a mi familia por que la tuya era mala tú me abandonaste cuando yo necesitaba de la tuya, por qué, por qué, por qué. Dónde quedaron tus palabras, cuándo se murió mi Nachito. Ahora te veo altivo, como siempre, con la frente en alto sin importarte nada, pero sé que en el fondo sufres más que yo, por que ya superé todo el mal, en cambio tú no y no puedes, por que en algún momento la culpa aqueja. Confieso haberte odiado, haberte amado, haber dado todo por ti, me confieso tonta e ingenua, por que yo si digo la verdad y soy capaz de contar que te amé más que a mi propia vida.
Hoy, después de todo eso, comprendí que no puedo amar, que si un hombre me quiere yo lo deshecho, que si estoy mucho él me aburro y busco a otro. En el fondo sé que te busco a ti, sé que no estás, pero no es a ti, sino que a mi Ignacio, no al hombre de ahora. Siento que estás muerto, que no te conozco, que ese hombre que amé ya no existe más, lo que veo ahora es un engendro, una sombra, un fantasma, un drogadicto, alcohólico, desvirtuado, solo y depresivo, eso eres y sea donde sea que estés lo sabes, por que no he tenido tapujos en decírtelo, pues la mujer tonta que fui se murió con el amor que profesé por ti, ahora está la Daniela fuerte, la que se echa las penas al bolsillo y sigue, la que no te ve y si lo hace, no se inmuta, la que tiene un fantasma en la espalda y un pasado cruel, pero sigue en pie por que comprendió que la vida le ha enseñado a vacunarse contra el amor y el desamor “El pasado es realidad y el futuro libertad”.
Hagas lo que hagas, vayas donde vayas mi recuerdo no vas a olvidar, eso tenlo por seguro, por que un amor como el que yo te dí sólo conseguirás tenerlo una vez en la vida y esa ocasión ya pasó, por que fui yo la primera en descubrirte al desnudo, la única que conoció todo de ti, que hubiese dado la vida por amarte, la mujer que más te va a amar en el mundo y el universo, por eso cuando recuerdes tendrás que invocarme a tu memoria, cada vez que cuentes de amor mi imagen va a estar en ti por que simplemente no podrás olvidar, no podrás recordar, no podrás entender por qué no hiciste lo que debías en el tiempo indicado, pero ya es tarde. Dicen que todos los papeles se invierten, que el universo ajusta las cuentas, que la vida cobra las penas que se han causado a otros y es cierto, lo veo en ti, en que no logras la felicidad, en tu expresión de desgano, en ese hombre que sólo yo logro percibir. Recuérdame como la primera, recuerda que el amor limpio y pasó por tu vida, que alguna vez alguien te amó más que a sí misma, recuérdame.
Estoy yo aquí y cada vez que hablo de esto esbozo lágrimas y ninguna sonrisa, esa soy yo, por que se me secó el corazón y me contradigo.

lunes, 7 de mayo de 2007

Lo que entiendo y lo que no

Es bastante complejo esto de querer entender la vida, desde una perspectiva social, emocional y completa.
Sin aventurarme a "hablar por hablar", podría decir que las clasificaciones de humano y de ser divino, se hacen pequeñas al momento de amar. Pero, realmente, quién define qué es amar.
No hay definiciones completas, es un palpitar constante del sentir, es un cosquilleo en el estómago, es sentir plenos los sentidos, es saber todo y saber nada. Es vivir al borde del abismo.
Eso es lo que no quiero, no pretendo volver a un abismo, y no lo haré.
Socialmente hablando, he comprendido, desde mi cambio de hogar, que en un pequeño país, existen idiosincracias tan diversas, desde la forma de hablar, hasta la forma de ser. Comprendo, que mi residencia en Santiago me hizo ser algo diferente, pero hay momentos en que todo me es tan difícil, las palabras, los gestos e inclusive el sentir. Lo último asociado a un punto específico, lo que para los Penquistas es el mayor logro de su vida, para mi es, algo natural. Me refiero al ingreso a la Universidad de Concepción, o más bien llamada UdeC.

Siento que la vida me atosiga, por eso, el último putno de mi idea es tan complejo de tocar ahora. ¿Cómo puedo entender desde una perspectiva completa algo que no me es querido? .-