Cuando camino, cuando olvido, me he preguntado si existe un ser en todo este mundo, que es tan grande, que sea capaz de querer con tal fuerza que nada logre quitarle aquel sentimiento, me he preguntado si podré un día conocer a alguien que no busque los errores del otro, sino que mire su corazón y le sea posible, a través de él, darse cuenta de lo grande y hermoso que es el sentimiento cuando es real, no sé si exista un humano así, no sé si exista un animal, una cosa, una silla, una luz, porque a veces no sé nada y no lo creo, porque ya no creo en nada. Y no hay miedo más grande que el que se siente cuando ya la esperanza y la fe desaparecen y ves las cosas con ojos duros, cuando te das cuenta que nada podría sacar de ti una sonrisa del alma, esas que se dan cuando eres capaz de ser feliz, no tan sólo de estarlo.
No hay nada más testarudo que el corazón, no existe nada más sublime ni que llene más que el amor, pero ya ni en eso creo, porque el amor está un tiempo y luego se va, desde la visión humana terrena y triste, porque lo humano es triste, lo divino es lo que da regocijo al alma y , cuando te cansas y ya puedes dar más, cuando te das cuenta de que ya ni el amor más grande del mundo puede tocar a otro, cuando ves que se apaga la luz, cuando te sientas sola a pensar, a llorar, a intentar odiar y no puedes más, porque ya ni la cabeza ni el alma pueden más, salen fuerzas de donde no crees que existen para seguir adelante, para seguir intentándolo, para tratar que las fuerzas de tu alma se transporten a otra y pueda ver la luz, una bendita luz que salió de alguna mirada que ya no existe, porque esa mirada se fue con el tiempo, se fue para que la eternidad jamás la devuelva ni a ti ni a nadie.
Y lo intentas denuevo, como un niño, con esa inocencia que ya no debería estar, pero siempre está y desnudas tu corazón, lo entregas, incondicionalmente estás, aunque eso no te haga bien, aunque te sientes a llorar, aunque tengas un grito ahogado que no va a salir jamás y lloras, lloras, lloras, porque simplemente quieres ver sonreír a otro, porque no hay luz más grande que verlo contento y te sientes estúpida, tan estúpida, pero estás y no te vas, no te irás, pues hay cosas tan grandes, tan fuertes y nada importa, volverás a llorar, volverás a vivir, volverás a intentar hacer feliz a otro, pero ya no hay más fuerzas, ya no hay bendita mirada, porque ya no crees en nada, ya no confías, ya no estás, porque estás y no.