Y ella fue feliz, sus miedos, sus dudas ya no se orientaban a lo antes pensado, ahora giraban en torno a otro ser humano, que quizás no la quería, quizás si, pero qué importaba, si todo se pintaba de colores con el sólo hecho de soñar con tiempos presentes y renovados.
Quizás lo quisiese, quizás no, sabía que no volvería a sufrir de igual forma como pasó antes, por lo que no le importaba qué sucediese con aquel tema nuevo, sonreía y miraba el cielo diferente, era feliz, enormemente feliz, pues había descubierto que podía volver a sentir y a decir que estaba contenta con la alegría otorgada por aquel hombre, que con pequeños gestos y detalles tocó su corazón duro, complejo y lo hizo sonreír tanto tanto.
Ese tema pasado había desaparecido, ya no le importaba, todo lo nuevo era perfecto, fantástico y emocionante.
Repito, ella era feliz; afirmo, ella es feliz.