Sin ningún afán de palabradurías, con más cosas que relatar que contar, pues los cuentos son irreales, las verdades sinceras y las sílabas, en la magia de su son, como agua vierten desde lo más hondo de mi yo. He aquí mi pequeña creación.
domingo, 28 de diciembre de 2008
años
Puede que este año haya olvidado lo que soy, cómo estoy, lo que quiero, algunos de mis principios más arraigados y lo que realmente fui, tal vez quité de mi memoria todas esas aventuras de niña, los sueños que tuve y las esperanzas que guardaba en mi corazón. Todo esto y más sucedió, por que necesitaba respirar de tantas ataduras personales, dar un paso adelante, uno atrás, correr, saltar, dejarme llevar y concretar las locuras supremas que me pedí a mí misma. Luego de esto me sentí vacía, lejana y distinta, ya no podía sentir cómo antes y mucho menos dar paso a que mis sentimientos gobernaran al cerebro, siendo esa frialdad lo que me otorgó más de alguna alegría y muchas otras penas. Hoy, a días del nuevo año, pretendo reconfigurar todo aquello dando pie a lo que quiero de verdad, lo que me hace feliz y me encanta. Ahí vamos denuevo, con el corazón abierto, con las ganas de siempre, con el alma sana y el corazón contento.
jueves, 4 de diciembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
...
Hoy he pensado en llorar, en escribir con el corazón, hablando desde esos sentimientos que carcomen, que hacen que me cueste tanto deletrear lo que quiero contar, esos mismos que más de alguna vez me han hecho llorar y creer en no creer.
Desde aquella experiencia tormentosa, de la que ya va más de un año y medio, no he podido retomar las riendas de mi vida que creí tener seguras en las manos. Aún no logro descifrar si sucede bajo mi concentimiento o realmente me cuesta reformar mi cabeza y más que eso, mi corazón que alguna vez desnudo se entregó a aquel sentimiento del que todos hablan y pocos saben poseer. El bendito - maldito amor.
Recuerdo haber descansado en el costado de mis más hondos sentires, descarnando el papel y acurrucando las ganas en algún rincón sin más luz que la mía que se apagaba de a poco, contando de uno en dos los segundos, contrayendo el pecho para luego dispersarlo en la alfombra o en el suelo razo, dependiendo del sitio en que me encontrase.
He descubierto, con el pasar del temerario tiempo, que aquella herida sigue abierta. En momentos como este comienza a hacer su trabajo el dolor que he sentido, dando rienda suelta a mis más profundas emociones, haciendo notar así que aún no he podido olvidar todo lo padecido, contándome que me transformé en un cúmulo de huesos y arterias, con un poco de agua en la sangre y algo de hierro en el corazón.
Quizás estas sean las razones por las que cada vez que me enfrento a algo similar, parecido, cercano al amor de dos, suelo contraerme e intentar escabullirme haciendo caso a mis aficiones terrenas basadas en las opiniones de otros o las referencias que pueda tener del implicado sujeto en cuestión, pues, aunque suene como un término judicial en eso se transforma, en alguien que con el primer error deja su estado de sutileza y pasa a ser un cuasi enemigo, una persona a la que observar para lograr encontrar la mayor cantidad de errores o perjuicios que puede causar, de esta forma me autoconvenzo de que no es el indicado y vuelvo a caminar sola intentando no pensar en él y diciéndome a mí misma que está muy bien que no lo haya tomado en serio, uno más o uno menos qué más da.
He cometido el error de desconfiar de todo, de todos, quizás de creer lo que alguna vez escuché de los labios necios que me vieron nacer como mujer y amante "Daniela, nadie nunca te va a querer ni a soportar"
Desde aquella experiencia tormentosa, de la que ya va más de un año y medio, no he podido retomar las riendas de mi vida que creí tener seguras en las manos. Aún no logro descifrar si sucede bajo mi concentimiento o realmente me cuesta reformar mi cabeza y más que eso, mi corazón que alguna vez desnudo se entregó a aquel sentimiento del que todos hablan y pocos saben poseer. El bendito - maldito amor.
Recuerdo haber descansado en el costado de mis más hondos sentires, descarnando el papel y acurrucando las ganas en algún rincón sin más luz que la mía que se apagaba de a poco, contando de uno en dos los segundos, contrayendo el pecho para luego dispersarlo en la alfombra o en el suelo razo, dependiendo del sitio en que me encontrase.
He descubierto, con el pasar del temerario tiempo, que aquella herida sigue abierta. En momentos como este comienza a hacer su trabajo el dolor que he sentido, dando rienda suelta a mis más profundas emociones, haciendo notar así que aún no he podido olvidar todo lo padecido, contándome que me transformé en un cúmulo de huesos y arterias, con un poco de agua en la sangre y algo de hierro en el corazón.
Quizás estas sean las razones por las que cada vez que me enfrento a algo similar, parecido, cercano al amor de dos, suelo contraerme e intentar escabullirme haciendo caso a mis aficiones terrenas basadas en las opiniones de otros o las referencias que pueda tener del implicado sujeto en cuestión, pues, aunque suene como un término judicial en eso se transforma, en alguien que con el primer error deja su estado de sutileza y pasa a ser un cuasi enemigo, una persona a la que observar para lograr encontrar la mayor cantidad de errores o perjuicios que puede causar, de esta forma me autoconvenzo de que no es el indicado y vuelvo a caminar sola intentando no pensar en él y diciéndome a mí misma que está muy bien que no lo haya tomado en serio, uno más o uno menos qué más da.
He cometido el error de desconfiar de todo, de todos, quizás de creer lo que alguna vez escuché de los labios necios que me vieron nacer como mujer y amante "Daniela, nadie nunca te va a querer ni a soportar"
martes, 11 de noviembre de 2008
En muchas ocasiones hay que decidir, desde el pan que comeremos hasta el futuro que emprenderemos, es en ese lapso de la vida cuando nos sentamos, nos ponemos de pie, nos acurrucamos y buscamos ese lado incierto de la realidad que se nos hace difícil al saber que podemos perderlo todo en unos cuantos minutos, toda esa felicidad ya creada, toda la actitud forjada, todo el freno que hemos impuesto a nuestro corazón, al amor, a la vida y a todo lo que en algún momento decidimos no sentir nunca más, por los daños realizados, las marcas imborrables, los llantos nocturnos y las penas superadas pero jamás obviadas.
miércoles, 1 de octubre de 2008
nada personal
Hay ciertas cosas que se hacen, que se llevan a cabo sin la autorización social correspondiente arriesgando más de algo y sintiéndose hasta un poco mal, pero ¿qué tiene? da lo mismo, la gracia de la desgracia y la diversión, emoción, acción es lo más rescatable de aquellos episodios. Nada personal.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Pronto
Estos tiempos han sido extraños, pues en ellos se condensa gran parte de mi emotividad entremezclada con la frialdad que he adquirido de a poco, siento también que es importante cambiar el curso de las cosas y hacer que anden mejor, por que hay situaciones, personas, lugares que han dejado de ser de mi agrado debido a las señales que comienzo a ver más claramente y que nunca antes tomé como relevantes debido a los factores externos que me unían a aquello, esos lazos que he ido cortando detenidamente y con cautela, por esa sensación extraña de pertenecer o no, que podría tomarse como un aviso del corazón o quizás una superstición necesaria a la hora de elegir quién si y quién no.
Se avecina mi cumpleaños, los 20 años por muchos esperados, por mí quizás también, pues siento que podré cambiar, en cierto modo, todo aquello que no me gusta, reformar ciertas situaciones, ciertos lazos, ciertas realidades que dejaron de acomodarme hace muchísimo tiempo, por razones más que justificadas que van de la mano con mi propia personalidad y forma de ver el mundo.
Por eso prometo que este nuevo año será mucho mejor, estará lleno de cosas que yo quiera y terminaré con todo aquello que no me guste, a fin de cuentas eso es la vida, un colador del porte del mundo. Te espero 23 de Octubre :)
Se avecina mi cumpleaños, los 20 años por muchos esperados, por mí quizás también, pues siento que podré cambiar, en cierto modo, todo aquello que no me gusta, reformar ciertas situaciones, ciertos lazos, ciertas realidades que dejaron de acomodarme hace muchísimo tiempo, por razones más que justificadas que van de la mano con mi propia personalidad y forma de ver el mundo.
Por eso prometo que este nuevo año será mucho mejor, estará lleno de cosas que yo quiera y terminaré con todo aquello que no me guste, a fin de cuentas eso es la vida, un colador del porte del mundo. Te espero 23 de Octubre :)
sábado, 6 de septiembre de 2008
Y la niña vomitó.
Desde mi primera memoria recuerdo que mi vida ha sido inusualmente distinta a la de muchos, partiendo por una niñez de muy difícil pasar y relativamente solitaria, debido a la falta de hermano, a una pubertad enamoradiza que me llevó a tener lo que hoy me configura como persona.
Soy una mujer de 19 años, pronta a cumplir 20, llena de sueños, aventuras, desventuras y complejidades que suele tener la emocionalidad a flor de piel, tal como la antipatía y rabietas. Soy amante de la educación, literatura y letras, prefiero las bellas melodías a las discontinuas, escucho canciones que toquen mi corazón sin caer en lo burdo de la música basura, amor caminar, correr, jugar para vivir y vivir para jugar, de lo que se subentiende que mi forma de mirar el mundo sea un tanto diferente. Con la fuerza suficiente y necesaria he sabido comprender que la vida es una fiesta que algunas veces se queda sin asistentes y otras, está llena de bailes, risas y buenos momentos con la mejor compañía.
En ocasiones he tenido miedo, me han hecho cosas indebidas que me han dañado, tal como yo también las he cometido. Hoy temo a estar aquí, de equivocarme y de que esos errores repercutan en mi felicidad. Amo a quienes me aman, esquivo a quienes me esquivan y no odio a quienes me odian, en esa parte de la reciprocidad me cuesta un tanto se igualitaria, por que no creo que alguien merezca ser odiado, sino que perdonado y comprendido, pues no considero que los humanos actuemos por maldad, sino por bajos instintos momentáneos, siendo esa capacidad de no creer en la maldad absoluta lo que me ha traído problemas más de una vez. He perdonado, disculpado u obviado ciertas actitudes de otros hacia mí, lo que en situaciones me ha vuelto vulnerable y en muchas otras me ha traído buenaventuras que no olvidaré. Según mi madre debo aprender mirar, según yo soy una tonta que nunca cambiará y eso es lo que me lleva a sumirme en la pena que causa ciertos efectos en mí, tales como conocer a una mujer que consideré mi amiga y me falló de la peor forma, blasfemando sobre mí y creando en torno a mi grupo un aire enredoso que jamás debió existir, su megalomanía la llevó a ver en mí una obsesión, las ganas completas de dañarme y separarme de todos aquellos que amo y me aman. Aún no comprendo el por qué de sus actitudes, a fin de cuentas fui yo quien estuvo para entender lo inentendible, justificando sus acciones y apoyando cada una de sus penas, tendiéndole la mano para que se levantara del suelo, pues no vi su pasado, el por qué de su soledad, la razón por la que todas sus amistades se alejaban de ella y es que su vida era triste y yo quise revertirlo atendiendo a sus llamadas y peticiones.
Hoy, jueves 04 de septiembre, me arrepiento de querer apoyar, ayudar, acompañar o cómo quiera llamársele a quienes no lo merezcan y me prometo no creer más a quienes dicen que “no saben por qué” nadie quiere estar con ellos y no conservan a personas del pasado, pues siempre es por algún motivo, aclarándose así el panorama mental que me hace entender a quienes huyeron, tal como yo lo hice, después de su tercera o cuarta hazaña mentirosa y llena de rencor por el resto que alcanza la felicidad que ella no puede lograr a través de buenos métodos.
Me confieso buena y mala, virtuosa y defectuosa, llena de capacidades e incapacidades que me configuran como lo que soy y quiero ser, mirando al futuro que se avecina y me hace querer más y más, pero no poder ni grandeza, sino que sabiduría.
Me harté de las falsedades, de las personas que se aprovechan de sus virtudes para escupirle en la cara al resto lo que les cuesta conseguir, de quienes dicen amar y traicionan, de los que se alejan sin razones y vuelven excusándose en problemas personales, por que yo y todos los tenemos y no por eso damos vuelta la espalda ni inventamos realidades ajenas acomodándolas a nuestra conveniencia, de los que se autodenominan amigos y no lo son, de quienes tiran la piedra y esconden la mano, de quienes ven en mí lo que ellos no pueden ser e intentan apropiarse de mi felicidad y energía, de quienes no pueden ni dejan vivir en paz, de los que odian y maldicen, de los que humillan al resto sin razones, de quienes creen sentirse dueños de las personas, de los que no tienen idea lo que significa la reciprocidad y simplemente quieren que los quieran sin hacer ningún esfuerzo, de aquellos dicen decir tener la verdad por delante y sólo tienen mentiras que escupir, de los que con palabras burdas y frases huecas creen ser superiores, de quienes dicen en broma lo que realmente quieren reclamar, de los que se dicen amigos y ni siquiera preguntan si estoy o no bien, de quienes guardan rencor, de los que se creen humanos y simplemente no lo son, me harté por que se me agotó la paciencia y la comprensión que nadie tiene conmigo ni con otros. Si usted se siente aludido por alguna de estas categorías o cree que me conoce lo suficiente como para saber que algo que se me olvidó iba dirigido a usted, tenga claro que hoy se puede ir a la concha de su madre (de donde nunca debió salir) y mañana también.
Soy una mujer de 19 años, pronta a cumplir 20, llena de sueños, aventuras, desventuras y complejidades que suele tener la emocionalidad a flor de piel, tal como la antipatía y rabietas. Soy amante de la educación, literatura y letras, prefiero las bellas melodías a las discontinuas, escucho canciones que toquen mi corazón sin caer en lo burdo de la música basura, amor caminar, correr, jugar para vivir y vivir para jugar, de lo que se subentiende que mi forma de mirar el mundo sea un tanto diferente. Con la fuerza suficiente y necesaria he sabido comprender que la vida es una fiesta que algunas veces se queda sin asistentes y otras, está llena de bailes, risas y buenos momentos con la mejor compañía.
En ocasiones he tenido miedo, me han hecho cosas indebidas que me han dañado, tal como yo también las he cometido. Hoy temo a estar aquí, de equivocarme y de que esos errores repercutan en mi felicidad. Amo a quienes me aman, esquivo a quienes me esquivan y no odio a quienes me odian, en esa parte de la reciprocidad me cuesta un tanto se igualitaria, por que no creo que alguien merezca ser odiado, sino que perdonado y comprendido, pues no considero que los humanos actuemos por maldad, sino por bajos instintos momentáneos, siendo esa capacidad de no creer en la maldad absoluta lo que me ha traído problemas más de una vez. He perdonado, disculpado u obviado ciertas actitudes de otros hacia mí, lo que en situaciones me ha vuelto vulnerable y en muchas otras me ha traído buenaventuras que no olvidaré. Según mi madre debo aprender mirar, según yo soy una tonta que nunca cambiará y eso es lo que me lleva a sumirme en la pena que causa ciertos efectos en mí, tales como conocer a una mujer que consideré mi amiga y me falló de la peor forma, blasfemando sobre mí y creando en torno a mi grupo un aire enredoso que jamás debió existir, su megalomanía la llevó a ver en mí una obsesión, las ganas completas de dañarme y separarme de todos aquellos que amo y me aman. Aún no comprendo el por qué de sus actitudes, a fin de cuentas fui yo quien estuvo para entender lo inentendible, justificando sus acciones y apoyando cada una de sus penas, tendiéndole la mano para que se levantara del suelo, pues no vi su pasado, el por qué de su soledad, la razón por la que todas sus amistades se alejaban de ella y es que su vida era triste y yo quise revertirlo atendiendo a sus llamadas y peticiones.
Hoy, jueves 04 de septiembre, me arrepiento de querer apoyar, ayudar, acompañar o cómo quiera llamársele a quienes no lo merezcan y me prometo no creer más a quienes dicen que “no saben por qué” nadie quiere estar con ellos y no conservan a personas del pasado, pues siempre es por algún motivo, aclarándose así el panorama mental que me hace entender a quienes huyeron, tal como yo lo hice, después de su tercera o cuarta hazaña mentirosa y llena de rencor por el resto que alcanza la felicidad que ella no puede lograr a través de buenos métodos.
Me confieso buena y mala, virtuosa y defectuosa, llena de capacidades e incapacidades que me configuran como lo que soy y quiero ser, mirando al futuro que se avecina y me hace querer más y más, pero no poder ni grandeza, sino que sabiduría.
Me harté de las falsedades, de las personas que se aprovechan de sus virtudes para escupirle en la cara al resto lo que les cuesta conseguir, de quienes dicen amar y traicionan, de los que se alejan sin razones y vuelven excusándose en problemas personales, por que yo y todos los tenemos y no por eso damos vuelta la espalda ni inventamos realidades ajenas acomodándolas a nuestra conveniencia, de los que se autodenominan amigos y no lo son, de quienes tiran la piedra y esconden la mano, de quienes ven en mí lo que ellos no pueden ser e intentan apropiarse de mi felicidad y energía, de quienes no pueden ni dejan vivir en paz, de los que odian y maldicen, de los que humillan al resto sin razones, de quienes creen sentirse dueños de las personas, de los que no tienen idea lo que significa la reciprocidad y simplemente quieren que los quieran sin hacer ningún esfuerzo, de aquellos dicen decir tener la verdad por delante y sólo tienen mentiras que escupir, de los que con palabras burdas y frases huecas creen ser superiores, de quienes dicen en broma lo que realmente quieren reclamar, de los que se dicen amigos y ni siquiera preguntan si estoy o no bien, de quienes guardan rencor, de los que se creen humanos y simplemente no lo son, me harté por que se me agotó la paciencia y la comprensión que nadie tiene conmigo ni con otros. Si usted se siente aludido por alguna de estas categorías o cree que me conoce lo suficiente como para saber que algo que se me olvidó iba dirigido a usted, tenga claro que hoy se puede ir a la concha de su madre (de donde nunca debió salir) y mañana también.
viernes, 20 de junio de 2008
Concepción
Desde mi llegada a Concepción las cosas han marchado dificilmente, esta ciudad no me ha dado precisamente buenos momentos eternos, sino que bondades pasajeras de las que me he decepcionado y arrepentido. Entre las personas que cuento como valiosas hay pocas y creo que no son más de cinco o diez, por ahí va la ecuación exacta de lo que es y lo que no.
Mi entrada a esta ciudad se vió empañada de malas nuevas, sufrí, lloré, quise en muchas ocasiones morir de la forma que fuese, luego de eso creí haber superado todo y me dí cuenta que no, el real tiempo de mejora demoro un año en llegar, tiempo que estuvo plagado de recuerdos nocturnos y noches en vela, llantos en las calles y dulces sin sabor, pero yo no quería vivir más así y por fin logré quitarme las lágrimas de los ojos y levantarme, de eso se ha tratado mi vida en ciertas ocasiones, aunque no niego que hay muchas cosas en las que me he sentido afortunada, por ejemplo mi madre, quien me ha acompañado en cada una de mis aventuras, ha puesto su hombro y sus manos cada vez que lo necesito para acurrucarme protectoramente y levantarme si caigo.
Los buenos momentos vividos aquí no los olvidaré, aunque ya comprendí que no podré partir por que los rasgos formales del asunto no son los mejores ni más alentadores, espero poder crecer más, eso es algo que si valoro de toda esta experiencia que he tenido fuera de mi hogar, la posibilidad infinita de crear fortaleza, de encontrarme con mis flaquezas y destruirlas.
Hoy en día me he sentado a esperar, los sueños no siempre se cumplen pero tampoco es necesario perseguirlos, sino que saber tomarse el tiempo necesario para quitarse los pesares de encima.
Desde hoy me sentaré a contar estrellas.
Mi entrada a esta ciudad se vió empañada de malas nuevas, sufrí, lloré, quise en muchas ocasiones morir de la forma que fuese, luego de eso creí haber superado todo y me dí cuenta que no, el real tiempo de mejora demoro un año en llegar, tiempo que estuvo plagado de recuerdos nocturnos y noches en vela, llantos en las calles y dulces sin sabor, pero yo no quería vivir más así y por fin logré quitarme las lágrimas de los ojos y levantarme, de eso se ha tratado mi vida en ciertas ocasiones, aunque no niego que hay muchas cosas en las que me he sentido afortunada, por ejemplo mi madre, quien me ha acompañado en cada una de mis aventuras, ha puesto su hombro y sus manos cada vez que lo necesito para acurrucarme protectoramente y levantarme si caigo.
Los buenos momentos vividos aquí no los olvidaré, aunque ya comprendí que no podré partir por que los rasgos formales del asunto no son los mejores ni más alentadores, espero poder crecer más, eso es algo que si valoro de toda esta experiencia que he tenido fuera de mi hogar, la posibilidad infinita de crear fortaleza, de encontrarme con mis flaquezas y destruirlas.
Hoy en día me he sentado a esperar, los sueños no siempre se cumplen pero tampoco es necesario perseguirlos, sino que saber tomarse el tiempo necesario para quitarse los pesares de encima.
Desde hoy me sentaré a contar estrellas.
domingo, 15 de junio de 2008
No lo sé.
Son las 5.24 am, es Domingo ya y aún no consigo dormir, no sé si será insomnio o un cúmulo de sentimentalidades que tienen mi corazón apretado e inquieto, por que alguna razón debe existir para que esté sucediendo esto, aunque últimamente los motivos se me han escapado de las manos y los sentidos, pues hay tantas cosas que no tienen explicación, tantas otras que sé y no quiero creer, por que después de un tiempo se hace complejo confiar en las casualidades o las buenas intenciones del resto.
Me siento vulnerable, extraña, dubitativa, compleja y sobre todo desconcertada, ahora mismo quisiera detener el reloj, para después adelantarlo rápida y fugazmente, por que los tragos amargos deben tomarse así, sino destruyen lo ya edificado, que no es precisamente externo, sino personal, por que subentiendo que hay que preocuparse más de sí mismo que del resto, creo haber comprendido esa parte, lo difícil será llevarlo a la práctica y no preguntarse tantas cosas de una sola vez, por que eso es lo que sucede, todas esas preguntas sin respuestas concretas, solo deducciones, ocasionan que me duela mucho más el alma, por que prefiero taparme los ojos ahora mismo y no ver más de lo que ya vi.
Confieso que siempre me ha movido la sentimentalidad y es muy difícil demostrarme a mí misma cuán fuerte puedo ser, por que siempre creo y siento que las cosas pueden mejorar, a pesar de ver y saber todo lo que atañe al conflicto sucedido y a que un montón de gente lo confirme una y otra vez, así ha sido siempre esta mujer que se cansa de vivir, que se agota, que pierde la fe y en el fondo de sí misma sabe qué camino debe tomar, por que las desiciones no son mucho más complejas de lo que se piensa, pero si difíciles de llevar a cabo, por eso tengo miedo y quisiera taparme los ojos, los oidos y la voz para no saber más, para creer una y mil veces, para perder el miedo a soñar sin pensar que derribarán aquello en un segundo, con un soplido o con un aliento.
Ahora quiero llorar, quiero ahogarme un poco y digerir todo esto de la forma más sana posible, encontrar el punto de partida y desde ahí comenzar a limpiar, pues una vez me prometí que jamás volverían a dañarme ni volvería a confiar, lo que es bastante complejo de llevar a cabo, por que como ya dije, lo sublime me mueve mucho más que lo real y por eso siempre prefiero arriesgarme a tener fe, a creer, a soñar.
Tengo miedo de todo un poco, me juro una y mil veces no volver a entregar el alma a nadie ni a nada, por que ni la fidelidad ni la lealtad ni la eternidad existen y no hablo de amor precisamente, por que estos temas van más allá de ese sublime sentir, se entrelazan en la vida de todos los modos posibles.
Resumo de esto que todos tienen culpa de un fragmento de esto, incluyéndome claramente y que debo tomar en cuenta los consejos de los amigos, ver para creer.
Me siento vulnerable, extraña, dubitativa, compleja y sobre todo desconcertada, ahora mismo quisiera detener el reloj, para después adelantarlo rápida y fugazmente, por que los tragos amargos deben tomarse así, sino destruyen lo ya edificado, que no es precisamente externo, sino personal, por que subentiendo que hay que preocuparse más de sí mismo que del resto, creo haber comprendido esa parte, lo difícil será llevarlo a la práctica y no preguntarse tantas cosas de una sola vez, por que eso es lo que sucede, todas esas preguntas sin respuestas concretas, solo deducciones, ocasionan que me duela mucho más el alma, por que prefiero taparme los ojos ahora mismo y no ver más de lo que ya vi.
Confieso que siempre me ha movido la sentimentalidad y es muy difícil demostrarme a mí misma cuán fuerte puedo ser, por que siempre creo y siento que las cosas pueden mejorar, a pesar de ver y saber todo lo que atañe al conflicto sucedido y a que un montón de gente lo confirme una y otra vez, así ha sido siempre esta mujer que se cansa de vivir, que se agota, que pierde la fe y en el fondo de sí misma sabe qué camino debe tomar, por que las desiciones no son mucho más complejas de lo que se piensa, pero si difíciles de llevar a cabo, por eso tengo miedo y quisiera taparme los ojos, los oidos y la voz para no saber más, para creer una y mil veces, para perder el miedo a soñar sin pensar que derribarán aquello en un segundo, con un soplido o con un aliento.
Ahora quiero llorar, quiero ahogarme un poco y digerir todo esto de la forma más sana posible, encontrar el punto de partida y desde ahí comenzar a limpiar, pues una vez me prometí que jamás volverían a dañarme ni volvería a confiar, lo que es bastante complejo de llevar a cabo, por que como ya dije, lo sublime me mueve mucho más que lo real y por eso siempre prefiero arriesgarme a tener fe, a creer, a soñar.
Tengo miedo de todo un poco, me juro una y mil veces no volver a entregar el alma a nadie ni a nada, por que ni la fidelidad ni la lealtad ni la eternidad existen y no hablo de amor precisamente, por que estos temas van más allá de ese sublime sentir, se entrelazan en la vida de todos los modos posibles.
Resumo de esto que todos tienen culpa de un fragmento de esto, incluyéndome claramente y que debo tomar en cuenta los consejos de los amigos, ver para creer.
miércoles, 11 de junio de 2008
Piérdeme - te
Me perdí, empañaron la hermosura de las horas felices que existieron y existirían, no quiero la llave de ti ni de mí, no quiero saber quizás la verdad y veo, lo sé, en el fondo de mí lo entiendo y bien sé lo que es. Callar y perderme en el pañuelo de amargura, por saber todo esto y no poder confesarlo, por no confiar, por no volver a creer jamás. Por comprender quién miente y callarlo, por qué no decirlo y no me da el corazón para tanto cuando me entero de tantas verdades mentirosas.
Me siento, me levanto y el tren se retrasa, no ahondaré en eso, no me sumergo más, no quiero saber nunca más, más. Cuando tengo que decidir se deshace mi existencia, lo lógico es lo más difícil y, como diría Fito, es hora de volver a mí.
Des-hacer
Re-armar
Me siento, me levanto y el tren se retrasa, no ahondaré en eso, no me sumergo más, no quiero saber nunca más, más. Cuando tengo que decidir se deshace mi existencia, lo lógico es lo más difícil y, como diría Fito, es hora de volver a mí.
Des-hacer
Re-armar
lunes, 19 de mayo de 2008
En Casa
Estoy en casa, la verdad me hacía falta este espacio tan mío para volver a ser yo, con todos esos miedos que atacan las noches frías y todas las humedades que arrasan con lo que construyo y derrumbo por que quiero. Estar aquí para traer esas veces en que sé y no todo a la vez, en que prefiero quedarme sola en algún rincón vacío lleno de olores mágicos que me traigan algunos recuerdos vagos de lo que fui y soy, por que también recuerdo lo que soy cuando estoy.
A veces tengo miedo, otras tantas me consumo en alguna sutil melancolía canalizada en el humo que aspiro y boto de una vez, dos o tres, dependiendo de mi facilidad de detenerme y llover.
Escucho un poco de música y vacío mi inseguridad en algunas monedas con que adquiero lo que necesito para la paz momentánea que me da razones para explicar lo que he quebrado, quedado, armado y corrompido, son esas cosas que no sé explicar y vuelven a buscarme, cuando llueve y hay sol, cuando quiero dejar partir lo que vive en mí.
Sugiero algunas ideas sobre el destino, hablo sola a veces y me sienta bien, la verdad no me excuso de hacerlo pues es una de las formas de liberarme sin humo de por medio, reconozco aquellos asuntos pendientes que tengo, algunos que no quiero que existan y sin embargo están, son y fuertes atacan mis noches reflejantes de la vida que me entrega una y más razones para creer que la soledad es lo mío, en el fondo siempre lo fue y erré durante muchos años, hasta hoy, en que de a poco voy decidiendo qué hacer con mi destino, en el que quiero la tranquilidad necesaria para ver crecer a mis gentes en paz. Necesito el orden cerebral sin espasmos para reanudar mis redacciones de forma correcta, para alinear la correspondencia mental que a veces viene a mí, de por sí los domingos, en que es más el tiempo de llover, así podré romperme y desarmarme, ultrajarme y renovarme, lo que ya es inherente a mi tiempo, que vacila entre una y otra realidad.
Me absorben las despedidas, las doy una y otra vez, me sumo en ellas de vez en cuando, ha habido tantas en el último tiempo, una tras otras se contraen, se quedan a un lado mensajeando presagios míos y suyos, nuestros, llenos de desprecios y aberraciones inhumanas de las que he sido parte sin querer, pues me he visto inmersa en historias que no quiero recordar y son esas veces, esas despedidas las que me nublan, las que no me dejan ser y temo, temo una y otra vez a todo esto que no quiero liar a mi lado.
Al hablar con mi reflejo retomo mis añejas melodías para transformalas en canciones, nadie dijo que la melancolía debía ser negativa, la verdad me ha resultado bastante agradable un poco de ella para entender mi fantasía. Gracias por mi felicidad de hoy
A veces tengo miedo, otras tantas me consumo en alguna sutil melancolía canalizada en el humo que aspiro y boto de una vez, dos o tres, dependiendo de mi facilidad de detenerme y llover.
Escucho un poco de música y vacío mi inseguridad en algunas monedas con que adquiero lo que necesito para la paz momentánea que me da razones para explicar lo que he quebrado, quedado, armado y corrompido, son esas cosas que no sé explicar y vuelven a buscarme, cuando llueve y hay sol, cuando quiero dejar partir lo que vive en mí.
Sugiero algunas ideas sobre el destino, hablo sola a veces y me sienta bien, la verdad no me excuso de hacerlo pues es una de las formas de liberarme sin humo de por medio, reconozco aquellos asuntos pendientes que tengo, algunos que no quiero que existan y sin embargo están, son y fuertes atacan mis noches reflejantes de la vida que me entrega una y más razones para creer que la soledad es lo mío, en el fondo siempre lo fue y erré durante muchos años, hasta hoy, en que de a poco voy decidiendo qué hacer con mi destino, en el que quiero la tranquilidad necesaria para ver crecer a mis gentes en paz. Necesito el orden cerebral sin espasmos para reanudar mis redacciones de forma correcta, para alinear la correspondencia mental que a veces viene a mí, de por sí los domingos, en que es más el tiempo de llover, así podré romperme y desarmarme, ultrajarme y renovarme, lo que ya es inherente a mi tiempo, que vacila entre una y otra realidad.
Me absorben las despedidas, las doy una y otra vez, me sumo en ellas de vez en cuando, ha habido tantas en el último tiempo, una tras otras se contraen, se quedan a un lado mensajeando presagios míos y suyos, nuestros, llenos de desprecios y aberraciones inhumanas de las que he sido parte sin querer, pues me he visto inmersa en historias que no quiero recordar y son esas veces, esas despedidas las que me nublan, las que no me dejan ser y temo, temo una y otra vez a todo esto que no quiero liar a mi lado.
Al hablar con mi reflejo retomo mis añejas melodías para transformalas en canciones, nadie dijo que la melancolía debía ser negativa, la verdad me ha resultado bastante agradable un poco de ella para entender mi fantasía. Gracias por mi felicidad de hoy
martes, 1 de abril de 2008
Ella.
Ella no sabía que escribir, prendió un cigarrillo de los lights por que la tos la tenía un poco mal, el resfrió había acabado por llevarla a la cama. Ese día faltó a clases, estaba estirada sobre su cama y repentinamente venían a su cabeza recuerdos, algunas fotos que paseaban en el espacio minúsculo de cuatro paredes, miraba el cielo, si, ella miraba una y otra vez trayendo en fulminantes flash que de a poco se iban transformando en concretas realidades.
Había una extraña brecha, inconmesurablemente amplia entre lo que fue y será, una sensación de apertura de los años y una fecha que se acercaba con el correr del tiempo, quizás ese era el segundo exacto en que cambiaría todo.
Tomó algunos papeles olvidados y los deshecho, la calma y la cama le hacían bien. Miró su reloj y mientras sonaba de fondo una melodñia ya escuchada, recordó canciones sonsacando a sí misma lo que sucedía.
Esa noche no quería dormir, pero el sueño la vencía, pasaban rápido y lento los segundos en el reloj de cuerda que estaba a su lado, no, al parecer se habia roto la manecilla que unía los tiempos. Una sinfonía universal, una canción completamente diferente sonaba ahora, algo no antes escuchado pero si anhelado. La inspiración no estuvo en ningún momento, no siempre podía verbalizar lo que quería contar, por eso soñaba consigo misma y jugaba a que sus sueños fuesen realidad en esas noches oscuras claras que movían sus recuerdos.
Ella se levantó y se fue, nadie sabe bien dónde está ahora, dio un paso, retrocedió y se devolvió a preguntar, pero nadie nunca supo qué preguntó.
La verdad, no me gustaría saber lo que ella quería, tampoco lo que soñaba ni la melodía que escuchaba, la vida ajena no es parte de mis intereses, ojalá algún día a alguien le importe, por ahora habrá que dejarla soñar, ¿cierto?
Había una extraña brecha, inconmesurablemente amplia entre lo que fue y será, una sensación de apertura de los años y una fecha que se acercaba con el correr del tiempo, quizás ese era el segundo exacto en que cambiaría todo.
Tomó algunos papeles olvidados y los deshecho, la calma y la cama le hacían bien. Miró su reloj y mientras sonaba de fondo una melodñia ya escuchada, recordó canciones sonsacando a sí misma lo que sucedía.
Esa noche no quería dormir, pero el sueño la vencía, pasaban rápido y lento los segundos en el reloj de cuerda que estaba a su lado, no, al parecer se habia roto la manecilla que unía los tiempos. Una sinfonía universal, una canción completamente diferente sonaba ahora, algo no antes escuchado pero si anhelado. La inspiración no estuvo en ningún momento, no siempre podía verbalizar lo que quería contar, por eso soñaba consigo misma y jugaba a que sus sueños fuesen realidad en esas noches oscuras claras que movían sus recuerdos.
Ella se levantó y se fue, nadie sabe bien dónde está ahora, dio un paso, retrocedió y se devolvió a preguntar, pero nadie nunca supo qué preguntó.
La verdad, no me gustaría saber lo que ella quería, tampoco lo que soñaba ni la melodía que escuchaba, la vida ajena no es parte de mis intereses, ojalá algún día a alguien le importe, por ahora habrá que dejarla soñar, ¿cierto?
sábado, 15 de marzo de 2008
En el fondo de todo esto
Ha pasado ya tanto tiempo de todo aquello con lo que comenzó a gestarse la idea de escribir todo lo que sentía, creía, soñaba, adquiría y pensaba. Hoy, ya habiendo pasado un año, debo confesar que aún recuerdo aquellos tiempos de forma especial, como un gran paso en mi vida, lo que a mis cortos 19 años me hizo crecer tanto y entender muchas cosas que anteriormente no habia comprendido.
Estuve inconmesurablemente enamorada, supe lo que es sentir por otro, vivir por otro, respirar y soñar al latido del corazón de un humano igual que yo, pero diferente, comprendí hasta las cosas más incomprensibles y amé hasta que ni la vida ni la respiración dio espacio para seguir, amé hasta sentir que me quitaba el cuerpo y el alma con su partida, que se llevaría todo de mí y nunca más volvería a sentirme humana.
Con los sucesos, lloré como nunca antes lo había hecho, caminé por tantas calles, atesoré cada una de sus miradas y las evoqué en lo más oscuro y profundo de la noche, que se hacía tan larga y corta, que no me permitía dormir ni soñar, por que los sueños se habían acabado, por que ya no quería vivir, deseaba tanto desaparecer del mundo y morir en el instante en que botaba una y otra lágrima al son del reloj, que marcaba uno y otro minuto más, minutos eternos en los que me evadía y lloraba en todos los estados posibles y de todas las formas necesarias humanas y no humanas. Supe lo que es sentir que ya no existe tu corazón, sólo te mueve un motor que no existe, sino que es creado inconscientemente para manejar un poco las piernas y poder escuchar una que otra palabra de personas que parecen fantasmas, pues nada existía, sólo yo y mi llanto, aferrada a una almohada noche a noche por más de cinco meses consecutivos, en los que progresivamente fui durmiendo de dos a tres horas y luego un poco más. Mi último llanto ocurrió diez meses después, día en que decidí dejar todo eso y salir como fuese, teniendo en la espalda el dolor y sabiendo que no podría dejar de sentir, pero una fuerza diferente a todas las anteriores surgió de a poco y me miré a mí misma, comprendí que nada ni nadie podía botarme y no dejar que me levantase, entonces comencé de cero.
Hice todos los descargos pertinentes y descubrí que él había muerto, que ya no existía aquella personita que me hacía la mujer más feliz del universo, ese humano que con una mirada o un gesto remecía mi mundo y lograba hasta las cosas más impresionantes en mi corazón.
Hoy, 16 de marzo de 2008 puedo afirmar, confimar, contar, avisar que ya no lo amo, que ya no existe, que un día murió y no volverá jamás a abrir esos ojitos que tanto amé y que amaré hasta el día en que deje de existir, por que en el fondo lo único que amo es su recuerdo, pero no a él y ya no de la forma de antes, sino de una forma dulce y familiar, sin ninguna idea de volver a besarlo, pues ha muerto y eso lo lamento tanto.
Hoy hay una nueva ilusión, un hombre que con su sencillez y calidez ha logrado despertar en mí el sentimiento más humano y divino del mundo, un ser que es tan diferente, tan especial, tan único y siento que ya lo quiero, sin provocarlo, sino de forma espontánea, ni siquiera comparado a lo antes vivido, es algo no evocable, sino vivencial y quiero que así sea, quiero estar con él y con nadie más, mi recuerdo ya no pesa, sino que es una experiencia y nada más que eso, lo que confirma que nada es eterno ni inamovible, todo es vulnerable y único.
Mi recuerdo ha muerto en todos los sentidos, mi presente es él.
Estuve inconmesurablemente enamorada, supe lo que es sentir por otro, vivir por otro, respirar y soñar al latido del corazón de un humano igual que yo, pero diferente, comprendí hasta las cosas más incomprensibles y amé hasta que ni la vida ni la respiración dio espacio para seguir, amé hasta sentir que me quitaba el cuerpo y el alma con su partida, que se llevaría todo de mí y nunca más volvería a sentirme humana.
Con los sucesos, lloré como nunca antes lo había hecho, caminé por tantas calles, atesoré cada una de sus miradas y las evoqué en lo más oscuro y profundo de la noche, que se hacía tan larga y corta, que no me permitía dormir ni soñar, por que los sueños se habían acabado, por que ya no quería vivir, deseaba tanto desaparecer del mundo y morir en el instante en que botaba una y otra lágrima al son del reloj, que marcaba uno y otro minuto más, minutos eternos en los que me evadía y lloraba en todos los estados posibles y de todas las formas necesarias humanas y no humanas. Supe lo que es sentir que ya no existe tu corazón, sólo te mueve un motor que no existe, sino que es creado inconscientemente para manejar un poco las piernas y poder escuchar una que otra palabra de personas que parecen fantasmas, pues nada existía, sólo yo y mi llanto, aferrada a una almohada noche a noche por más de cinco meses consecutivos, en los que progresivamente fui durmiendo de dos a tres horas y luego un poco más. Mi último llanto ocurrió diez meses después, día en que decidí dejar todo eso y salir como fuese, teniendo en la espalda el dolor y sabiendo que no podría dejar de sentir, pero una fuerza diferente a todas las anteriores surgió de a poco y me miré a mí misma, comprendí que nada ni nadie podía botarme y no dejar que me levantase, entonces comencé de cero.
Hice todos los descargos pertinentes y descubrí que él había muerto, que ya no existía aquella personita que me hacía la mujer más feliz del universo, ese humano que con una mirada o un gesto remecía mi mundo y lograba hasta las cosas más impresionantes en mi corazón.
Hoy, 16 de marzo de 2008 puedo afirmar, confimar, contar, avisar que ya no lo amo, que ya no existe, que un día murió y no volverá jamás a abrir esos ojitos que tanto amé y que amaré hasta el día en que deje de existir, por que en el fondo lo único que amo es su recuerdo, pero no a él y ya no de la forma de antes, sino de una forma dulce y familiar, sin ninguna idea de volver a besarlo, pues ha muerto y eso lo lamento tanto.
Hoy hay una nueva ilusión, un hombre que con su sencillez y calidez ha logrado despertar en mí el sentimiento más humano y divino del mundo, un ser que es tan diferente, tan especial, tan único y siento que ya lo quiero, sin provocarlo, sino de forma espontánea, ni siquiera comparado a lo antes vivido, es algo no evocable, sino vivencial y quiero que así sea, quiero estar con él y con nadie más, mi recuerdo ya no pesa, sino que es una experiencia y nada más que eso, lo que confirma que nada es eterno ni inamovible, todo es vulnerable y único.
Mi recuerdo ha muerto en todos los sentidos, mi presente es él.
domingo, 9 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)