Voy a buscar en mis reliquias
los trozos de amor que me faltan
çy si me esquivan, si no están
los llamaré con canciones.
Con tantas canciones que un día escribí por ti
que hoy están escondidas
que están, en lo más recóndito de mi jardín
mientras el tiempo se hace amigo de mi vida.
Cuando corras bajo el aguacero
mis ojos espiarán los tuyos
encontrando en ti el ayer
que hoy, se hace presente.
¡Voy a tu encuentro!, lo sé
estarás esperando, no te iras
en mis entrañas vivirás la eternidad
no te haz de ir jamás.
Y si uno debe llorar
seré yo, yo me arriesgo
no pienso en mi
oculto, guardo, no olvido
Ahora estás ahí, esperándome
tu cuerpo me llama, tu alma también
ire a tu encuentro y no reclamaré
cuando después, deba llorar.
Sin ningún afán de palabradurías, con más cosas que relatar que contar, pues los cuentos son irreales, las verdades sinceras y las sílabas, en la magia de su son, como agua vierten desde lo más hondo de mi yo. He aquí mi pequeña creación.
domingo, 27 de mayo de 2007
miércoles, 23 de mayo de 2007
Cosas como misterios
Cosas como misterios existen muchas, varias, ninguna y yo, me siento y no entiendo, porque no puedo, no quiero, no sé y me cuesta escribir, me cuesta un tanto más leer, me cuesta creer y más aun confiar, aunque de eso se trata, de que pueda mirar y emocionarme con ello.
Aunque busco en el ayer, sólo encuentro vestigios de él, ya no quiero más de eso, yo consciente, paciente, real, creyente y me cuesta despegar, salir, volar, no quiero dejar de querer, no puedo y no sé cuánto tiempo mi paciencia sea capaz de soportar esto, que no tiene pies ni cabeza, que es tan difícil como contar las caras de un mundo, ese mundo castigador que puso en mi tanto sentimiento, que ya no quiero tener, pero que no quiero perder.
Cuando todo se vuelve un mar de confusión, las opciones son dos llorar o reír, si lloro es por los recuerdos, si río es por que quizás algo nuevo y bueno sucedió, me aferro a eso y creo aún en que puedo cambiar el curso de las cosas, porque no lo creo sola, lo creo a su lado, con sus miradas, sus gestos, su voz que dice te amo y que entiendo como tal, pero no sé si puedo confiar y no sé cuánto más tendré que esperar para dar un paso más adelante, que también podría ser, dar uno atrás, un paso que yo no daré, pues no fui yo la que cambió, nonono, fue él.
Y lo veo así, aparentemente feliz y sé que no lo es, pues comenzó a llenar ese espacio que yo dejé vacío sólo el día en que volvió a robarme un beso, el día en que volvió a decir "sólo a ti es a quién quiero", porque lo dijo y no lo puede negar, porque yo lo sé y nadie más debe saberlo mejor que yo, porque el resto que importa si todas las putas mañanas despierto pensando en qué sucederá nuevamente y me atormento, me maréo y vuelvo en mi, para escribir esto, que un día, quizás, leeré y me reiré o volveré a llorar como una niña abrazada a mi almohada, tirando todo lejos.
Porque, si nuevamente me hace llorar, buscaré en lo más recóndito de mi odio y romperé vidrios, quemaré recuerdos, me iré, me liberaré y me encargaré que de mi existir no sepa nuevamente, sacaré de mi todo lo que siento, si, claro que lo haré y, al suceder aquello, lo arrancaré para siempre, porque si esto es un juego, no tendrá excusas pues ya se lo pregunté y dijo no, entonces, ¿me mintió? no, no veo mentiras en sus ojos, pero ¿qué realmente veo en sus ojos?
Y sé que estoy escribiendo mal, que no redacto y que no he pensado en conectores, pero, ¿qué más da? Si al final, la que se desahoga aquí soy yo, para eso no hay normas, no hay la Rae, sólo está el mismo corazón y la misma situación, que ya no dan más.
Aunque busco en el ayer, sólo encuentro vestigios de él, ya no quiero más de eso, yo consciente, paciente, real, creyente y me cuesta despegar, salir, volar, no quiero dejar de querer, no puedo y no sé cuánto tiempo mi paciencia sea capaz de soportar esto, que no tiene pies ni cabeza, que es tan difícil como contar las caras de un mundo, ese mundo castigador que puso en mi tanto sentimiento, que ya no quiero tener, pero que no quiero perder.
Cuando todo se vuelve un mar de confusión, las opciones son dos llorar o reír, si lloro es por los recuerdos, si río es por que quizás algo nuevo y bueno sucedió, me aferro a eso y creo aún en que puedo cambiar el curso de las cosas, porque no lo creo sola, lo creo a su lado, con sus miradas, sus gestos, su voz que dice te amo y que entiendo como tal, pero no sé si puedo confiar y no sé cuánto más tendré que esperar para dar un paso más adelante, que también podría ser, dar uno atrás, un paso que yo no daré, pues no fui yo la que cambió, nonono, fue él.
Y lo veo así, aparentemente feliz y sé que no lo es, pues comenzó a llenar ese espacio que yo dejé vacío sólo el día en que volvió a robarme un beso, el día en que volvió a decir "sólo a ti es a quién quiero", porque lo dijo y no lo puede negar, porque yo lo sé y nadie más debe saberlo mejor que yo, porque el resto que importa si todas las putas mañanas despierto pensando en qué sucederá nuevamente y me atormento, me maréo y vuelvo en mi, para escribir esto, que un día, quizás, leeré y me reiré o volveré a llorar como una niña abrazada a mi almohada, tirando todo lejos.
Porque, si nuevamente me hace llorar, buscaré en lo más recóndito de mi odio y romperé vidrios, quemaré recuerdos, me iré, me liberaré y me encargaré que de mi existir no sepa nuevamente, sacaré de mi todo lo que siento, si, claro que lo haré y, al suceder aquello, lo arrancaré para siempre, porque si esto es un juego, no tendrá excusas pues ya se lo pregunté y dijo no, entonces, ¿me mintió? no, no veo mentiras en sus ojos, pero ¿qué realmente veo en sus ojos?
Y sé que estoy escribiendo mal, que no redacto y que no he pensado en conectores, pero, ¿qué más da? Si al final, la que se desahoga aquí soy yo, para eso no hay normas, no hay la Rae, sólo está el mismo corazón y la misma situación, que ya no dan más.
viernes, 18 de mayo de 2007
¿Recuerdas?
Si hablo de mi vida sería egocéntrico, es cierto, pero siempre es así, las gentes pensamos en nosotros mismos. Si tuviese que resumir mis experiencias existenciales no podría, son tantos los recuerdos que se agolpan en mi mente que es difícil cuantificar lo enorme de todo ello. Si tengo que hablar de mi mejor/pero experiencia los que me conocen ya saben cuál es, de eso podría hablar horas y horas sin cesar, sin recordar exacto lo bueno y perfecto lo malo. Ahora contaré desde ese punto que marcó mi vida, pues antes no fue más que una especie de infantoadolescencia normal, con retos de mamá, juegos, juntas con amigos y uno que otro desajuste, nada grave, lo de siempre tan plano hasta que llegó él, quien me enseñó a amar, el que le dio luz propia a mi corazón, el que me llenó de recuerdos hermosos el alma y supo descifrar hasta mis más profundos pesares. Confieso haber amado con el alma y el corazón, con la vida y la muerte.
Me pregunté si entre tantas cosas que vive ahora recordará que cuando empezamos a salir el primer beso fue un tastabilleo y un petitorio infantil, la pregunta ¿quieres pololear conmigo? abrió paso a ese momento y a que dijera que yo era de su propiedad y que me quería. Recuerdas esa vez en que fuimos a la "Plaza del Roto" y tú dijiste que tenías que hablar conmigo, dentro de mi nerviosismo temeroso te acompañé y musitaste un "te amo" al que yo respondí con la pregunta "¿le tomas el peso a lo que dices?" y eso marcó la relación, siempre lo recordabas y me lo decías con tu tono de voz grave que ya no recuerdo, por que eso lo olvidé, quizás el tiempo habrá quitado de mí esas cosas o yo lo hice sin querer, quién sabe, aunque dicen que cuando alguien muere lo que se olvida es su voz, yo creo que ese es tu caso. ¿Recuerdas cuando salimos por primera vez de noche y estábamos felices de haber cumplido nuestro sueño de vernos despertar?, Cuando me llevaste a tu casa, subimos a tu pieza y quedé casi sin ropa y tú también, llevábamos cerca de dos meses y ya estaba frente a ti completa, te amaba irracionalmente. Recuerdas cuando te regalé una rosa y una carta y tú me diste un atún y un queso rayado, fue tan extraño, tan único y después te sentiste mal, entonces me compraste unos aros que aún conservo. Recuerdas cuando dijiste que te habías desdoblado y llegaste a mi casa, cuando fuiste a mi primera reunión familiar y estábamos tan nerviosos, tomamos once y comiste poco para lo que realmente comías, luego te llevé a la micro y nos besamos tanto. O tal vez recuerdes cuando nos fuimos escondidos de nuestros papás de paseo a la playa y parecíamos matrimonio, salíamos en las noches a comprar completos y hamburguesas a un negocio, un día caminamos por la playa también, nos amábamos tanto y en ese mismo lugar consumamos absolutamente nuestro amor. ¿Recuerdas que lloramos? , que me sentía tan plena y te lo dije, a lo que respondiste con un beso que se quedó grabado en mí. Luego llegamos a Santiago y no queríamos separarnos. Recuerdas cuando te escribí esa carta sorpresa que encontraste dentro de tu bolso justo antes de una prueba de química y luego me la respondiste de forma sorpresa también. Recuerdas cuando te pedí matrimonio y me abrazaste eternamente diciendo que también querías que nos casáramos, entonces buscábamos soluciones para el vínculo a escondidas de nuestros papás por que éramos menores de edad. Recuerdas que jugábamos a ser papás y a nuestra hija le pusimos Sofía Paz y al hijo le pusimos Ángelo, tú querías que la niña se pareciera a mí. Recuerdas que soñábamos tanto y nos proyectábamos a futuro para siempre, que nos sentábamos en la plaza de armas hasta las 9 sólo para besarnos, que comíamos glotonamente en tu casa y después nos íbamos donde el Longa por que queríamos verlo, entonces tú tocabas guitarra y yo veía tele. Recuerdas que me acostumbraste a verte todos los días y cuando no nos veíamos nos extrañábamos tanto. Recuerdas que íbamos a comer comida china cada cumple mes y después nos íbamos por ahí a nuestro lugar y al otro día nos levantábamos e íbamos a comprar galletas y chocolates a un supermercado, para separarnos tres horas y volver a vernos. Recuerdas que me regalaste un títere hermoso en la navidad que pasaste con mi familia y todos te daban cosas a ti, esa vez fue tan bonita. Recuerdas que me decías chinita y yo a ti chinito, también manchita y pelito, chanchita, chanchito, amor, mi vida, hermosa, hermoso y así, cada vez que algo nuevo sucedía nos apodábamos diferente. Recuerdas que fuimos a Love Parade y tu celular se echó a perder con el agua, entonces te encontraste otro, que ibas a los asados de mi casa y te comías todo, que en nuestras onces abundaba el queso, que te escribía una carta en cada cumple mes, que fuimos al matrimonio de la hermana del Daniel, lo pasamos increíble y después nos fuimos a nuestro hotel predilecto, que cuando cumplimos un año fue hermoso y me regalaste a Dientecito y yo te dí una tortuga, una flor y una carta. Que te quedaste en la toma de mi colegio, que te acompañé todas las tocatas y me aprendí todas las canciones. Que en el asado en la casa del longa confesaste frente a todos que lo nuestro era más que amor, que lo que sentías por mí no se comparaba con nada ni con nadie "nadie te va a amar como yo, nadie te va a aguantar como yo" y que eso sucedió a fines de febrero de 2007. Que trabajamos en Ripley y la plata la gastamos en tonterías, que yo lloraba y tú me decías que tenía que ser fuerte y no me abrazabas, que llegabas los días domingo con sueño a mi casa por que tocabas guitarra en tu techo hasta la madrugada, que dijiste: Amor, me puedes... y yo te dije: ¿traer un vaso de agua?, esa vez adiviné tu pensamiento y no fue una, sino dos. Recuerdas que sentíamos lo mismo y nos intuíamos, que pensábamos igual y sabíamos lo que el otro pensaba, que cantábamos juntos la canción de Montilla por que me obligabas. Que el Longa nos hizo una sesión de fotos en la calle Nueva York. Recuerdas que me vine a Concepción por ti, pues tú me lo pediste, por que íbamos a vivir juntos y cuando llegamos aquí no me dabas la mano en la U y me dijiste que no te sentías preparado, ¿recuerdas que lloré? que después me dejaste sola en el paradero y tomaste tu micro mientras yo no me podía el corazón, que no "podías" verme los fines de semana por que estabas "ocupado", que me dejaste sola cuando más te necesité, que no te importó que haya dejado todo por ti y simplemente te fuiste de mi lado. Que cuando te dije que termináramos me dijiste que te daba flojera tener que conocer a otra mujer, adaptarte y vivir todo denuevo y por eso querías seguir a mi lado. Recuerdas cuando me pediste que nos juntáramos y me dijiste que la marihuana te hacía más inteligente, entonces subiste a buscar algo y yo me puse a llorar y encontré un regalo que te hice que decía "te amo" entre tus sábanas y lo negaste, que cuando viajaste a Santiago le dijiste al Longa, dos semanas después de haber terminado, que te daba lo mismo y era un tema superado, ¿imaginas cuánto me dolió?, dilucidas cuánta pena sentí cuando me di cuenta de que mi motivo de vida se había ido, cuando comprendí que me trajiste aquí para dejarme sola, cuando supe de tu boca que la marihuana era tu vida. Imaginas cuánto sufrí viéndome sola en una ciudad desconocida sabiendo que tú estabas en tu casa en Tomé con tu familia y te daba lo mismo. Que cuando cumplimos dos años (7 de abril de 2007) estábamos relativamente juntos y yo te dejé un disco con fotos y una carta que el Longa escondió en tu bolso, ¿la encontraste? ¿La leíste? ¿Recuerdas que nos juntamos en Mayo y me dijiste que me amabas? Que me besaste fugazmente y cuando arrancabas te di vuelta y dije: “si haces algo, hazlo bien” entonces te besé y luego te fuiste. Que nos seguimos juntando y alimentabas mis ilusiones, que un día te llamé después de habernos visto, fue la misma vez en que te supliqué un beso y me dijiste que no, pero después cuando te fui a buscar a la Plaza Perú a las 5 am y te llevé a mi casa lo hicimos y tú comenzaste. Que en la mañana no te querías levantar, pero cuando nos despedimos me diste un beso a la fuerza, un beso que no fue beso, sino que juntar los labios y decir adiós. Recuerdas que menos de una semana después dijiste que ya no me amabas, pero que eso podía cambiar sólo si yo hacía esfuerzos y que con eso lograste que te pasara más plata de la que ya me debías, $85.000 mil pesos para ser exacta. Que una vez me fui a quedar a tu casa en Tomé y lo hicimos, al día siguiente te pedí un abrazo y me dijiste “no, ni cagando, tengo frío” y como yo andaba sólo con chaleco me retaste y subimos a la micro, no me hablabas y yo miraba por la ventana, me sentía tan humillada. Esa vez nos bajamos de la micro en Concepción y me pediste las pilas del pendrive, yo te las pasé y en todo el camino fuiste irónico y pesado, cuando nos despedimos me diste un beso en la cara por que estaban tus compañeros y te daba vergüenza que te vieran conmigo, esa vez me fui a llorar atrás de ingeniería por que ya no soportaba más, lloré tanto tanto, estuve en el suelo de la calle un rato, ya no podía más. Pasaron los días y me dijiste que me querías como amiga, sin embargo siempre que podías me besabas, me decías que me querías y me dejabas sola, tal como esa semana en que nos juntamos todos los días y nos besábamos, pero llegó un día en que te iba a dar un beso y me dijiste “no Daniela, no quiero, córtala” y yo quedé sin entender nada, por que cuando tú querías me besabas, cuando no, cuando querías me llamabas y después me negabas con la gente. Tal como cuando tuve atraso y dijiste que no era tu responsabilidad, que me fuera a la mierda y me hiciera cargo sola por que no era tu problema.
Todas esas veces en que te lloré, todas en las que me hiciste sufrir, todas las ocasiones en que me decías que me amabas y después me negabas. Cuando comprendí que me trajiste a Concepción para dejarme, que me hiciste ilusiones fundadas en nada, que siempre decías que me llamarías y no lo hacías sabiéndome enamorada de ti, todas las veces en que me pediste plata y te la pasé, los $400.000 mil pesos que me debes y no te importa pagarme, todas las veces en que jugaste conmigo contándome de otras mujeres, que me escondiste del resto por que no querías que nos vieran juntos, todo Ignacio, todo está guardado en mí y me hizo cambiar, todo eso dejó una huella imborrable en que me dejó imposibilitada para amar, para dar la vida, la familia, las cosas, desde mi cuerpo, mi alma hasta lo material, todo eso arañó mi corazón y lo destruyó. Yo me pregunto una y mil veces, por qué y no entiendo, por qué me hiciste tanto daño si yo di todo por ti, por que jugaste con el amor, por que no te importó verme llorar, por qué me hiciste todo eso sin yo haberte hecho nada malo, por qué te ahogaste en las drogas y el alcohol, acaso eso reemplazó mi compañía, mi amor, los momentos felices que te di, ¿me reemplazó a mí? Al contarlo puede sonar liviano, pero sentirlo es tan diferente, es como contar la muerte de una persona amada después de un año, nadie va a entender cuánto sufrí, cuánto lloré, cuánto deseé morir de alguna forma, nadie va a ahogarse en las lágrimas en las noches sin dormir por ti, todo por ti, por qué si yo te entregué a mi familia por que la tuya era mala tú me abandonaste cuando yo necesitaba de la tuya, por qué, por qué, por qué. Dónde quedaron tus palabras, cuándo se murió mi Nachito. Ahora te veo altivo, como siempre, con la frente en alto sin importarte nada, pero sé que en el fondo sufres más que yo, por que ya superé todo el mal, en cambio tú no y no puedes, por que en algún momento la culpa aqueja. Confieso haberte odiado, haberte amado, haber dado todo por ti, me confieso tonta e ingenua, por que yo si digo la verdad y soy capaz de contar que te amé más que a mi propia vida.
Hoy, después de todo eso, comprendí que no puedo amar, que si un hombre me quiere yo lo deshecho, que si estoy mucho él me aburro y busco a otro. En el fondo sé que te busco a ti, sé que no estás, pero no es a ti, sino que a mi Ignacio, no al hombre de ahora. Siento que estás muerto, que no te conozco, que ese hombre que amé ya no existe más, lo que veo ahora es un engendro, una sombra, un fantasma, un drogadicto, alcohólico, desvirtuado, solo y depresivo, eso eres y sea donde sea que estés lo sabes, por que no he tenido tapujos en decírtelo, pues la mujer tonta que fui se murió con el amor que profesé por ti, ahora está la Daniela fuerte, la que se echa las penas al bolsillo y sigue, la que no te ve y si lo hace, no se inmuta, la que tiene un fantasma en la espalda y un pasado cruel, pero sigue en pie por que comprendió que la vida le ha enseñado a vacunarse contra el amor y el desamor “El pasado es realidad y el futuro libertad”.
Hagas lo que hagas, vayas donde vayas mi recuerdo no vas a olvidar, eso tenlo por seguro, por que un amor como el que yo te dí sólo conseguirás tenerlo una vez en la vida y esa ocasión ya pasó, por que fui yo la primera en descubrirte al desnudo, la única que conoció todo de ti, que hubiese dado la vida por amarte, la mujer que más te va a amar en el mundo y el universo, por eso cuando recuerdes tendrás que invocarme a tu memoria, cada vez que cuentes de amor mi imagen va a estar en ti por que simplemente no podrás olvidar, no podrás recordar, no podrás entender por qué no hiciste lo que debías en el tiempo indicado, pero ya es tarde. Dicen que todos los papeles se invierten, que el universo ajusta las cuentas, que la vida cobra las penas que se han causado a otros y es cierto, lo veo en ti, en que no logras la felicidad, en tu expresión de desgano, en ese hombre que sólo yo logro percibir. Recuérdame como la primera, recuerda que el amor limpio y pasó por tu vida, que alguna vez alguien te amó más que a sí misma, recuérdame.
Estoy yo aquí y cada vez que hablo de esto esbozo lágrimas y ninguna sonrisa, esa soy yo, por que se me secó el corazón y me contradigo.
Me pregunté si entre tantas cosas que vive ahora recordará que cuando empezamos a salir el primer beso fue un tastabilleo y un petitorio infantil, la pregunta ¿quieres pololear conmigo? abrió paso a ese momento y a que dijera que yo era de su propiedad y que me quería. Recuerdas esa vez en que fuimos a la "Plaza del Roto" y tú dijiste que tenías que hablar conmigo, dentro de mi nerviosismo temeroso te acompañé y musitaste un "te amo" al que yo respondí con la pregunta "¿le tomas el peso a lo que dices?" y eso marcó la relación, siempre lo recordabas y me lo decías con tu tono de voz grave que ya no recuerdo, por que eso lo olvidé, quizás el tiempo habrá quitado de mí esas cosas o yo lo hice sin querer, quién sabe, aunque dicen que cuando alguien muere lo que se olvida es su voz, yo creo que ese es tu caso. ¿Recuerdas cuando salimos por primera vez de noche y estábamos felices de haber cumplido nuestro sueño de vernos despertar?, Cuando me llevaste a tu casa, subimos a tu pieza y quedé casi sin ropa y tú también, llevábamos cerca de dos meses y ya estaba frente a ti completa, te amaba irracionalmente. Recuerdas cuando te regalé una rosa y una carta y tú me diste un atún y un queso rayado, fue tan extraño, tan único y después te sentiste mal, entonces me compraste unos aros que aún conservo. Recuerdas cuando dijiste que te habías desdoblado y llegaste a mi casa, cuando fuiste a mi primera reunión familiar y estábamos tan nerviosos, tomamos once y comiste poco para lo que realmente comías, luego te llevé a la micro y nos besamos tanto. O tal vez recuerdes cuando nos fuimos escondidos de nuestros papás de paseo a la playa y parecíamos matrimonio, salíamos en las noches a comprar completos y hamburguesas a un negocio, un día caminamos por la playa también, nos amábamos tanto y en ese mismo lugar consumamos absolutamente nuestro amor. ¿Recuerdas que lloramos? , que me sentía tan plena y te lo dije, a lo que respondiste con un beso que se quedó grabado en mí. Luego llegamos a Santiago y no queríamos separarnos. Recuerdas cuando te escribí esa carta sorpresa que encontraste dentro de tu bolso justo antes de una prueba de química y luego me la respondiste de forma sorpresa también. Recuerdas cuando te pedí matrimonio y me abrazaste eternamente diciendo que también querías que nos casáramos, entonces buscábamos soluciones para el vínculo a escondidas de nuestros papás por que éramos menores de edad. Recuerdas que jugábamos a ser papás y a nuestra hija le pusimos Sofía Paz y al hijo le pusimos Ángelo, tú querías que la niña se pareciera a mí. Recuerdas que soñábamos tanto y nos proyectábamos a futuro para siempre, que nos sentábamos en la plaza de armas hasta las 9 sólo para besarnos, que comíamos glotonamente en tu casa y después nos íbamos donde el Longa por que queríamos verlo, entonces tú tocabas guitarra y yo veía tele. Recuerdas que me acostumbraste a verte todos los días y cuando no nos veíamos nos extrañábamos tanto. Recuerdas que íbamos a comer comida china cada cumple mes y después nos íbamos por ahí a nuestro lugar y al otro día nos levantábamos e íbamos a comprar galletas y chocolates a un supermercado, para separarnos tres horas y volver a vernos. Recuerdas que me regalaste un títere hermoso en la navidad que pasaste con mi familia y todos te daban cosas a ti, esa vez fue tan bonita. Recuerdas que me decías chinita y yo a ti chinito, también manchita y pelito, chanchita, chanchito, amor, mi vida, hermosa, hermoso y así, cada vez que algo nuevo sucedía nos apodábamos diferente. Recuerdas que fuimos a Love Parade y tu celular se echó a perder con el agua, entonces te encontraste otro, que ibas a los asados de mi casa y te comías todo, que en nuestras onces abundaba el queso, que te escribía una carta en cada cumple mes, que fuimos al matrimonio de la hermana del Daniel, lo pasamos increíble y después nos fuimos a nuestro hotel predilecto, que cuando cumplimos un año fue hermoso y me regalaste a Dientecito y yo te dí una tortuga, una flor y una carta. Que te quedaste en la toma de mi colegio, que te acompañé todas las tocatas y me aprendí todas las canciones. Que en el asado en la casa del longa confesaste frente a todos que lo nuestro era más que amor, que lo que sentías por mí no se comparaba con nada ni con nadie "nadie te va a amar como yo, nadie te va a aguantar como yo" y que eso sucedió a fines de febrero de 2007. Que trabajamos en Ripley y la plata la gastamos en tonterías, que yo lloraba y tú me decías que tenía que ser fuerte y no me abrazabas, que llegabas los días domingo con sueño a mi casa por que tocabas guitarra en tu techo hasta la madrugada, que dijiste: Amor, me puedes... y yo te dije: ¿traer un vaso de agua?, esa vez adiviné tu pensamiento y no fue una, sino dos. Recuerdas que sentíamos lo mismo y nos intuíamos, que pensábamos igual y sabíamos lo que el otro pensaba, que cantábamos juntos la canción de Montilla por que me obligabas. Que el Longa nos hizo una sesión de fotos en la calle Nueva York. Recuerdas que me vine a Concepción por ti, pues tú me lo pediste, por que íbamos a vivir juntos y cuando llegamos aquí no me dabas la mano en la U y me dijiste que no te sentías preparado, ¿recuerdas que lloré? que después me dejaste sola en el paradero y tomaste tu micro mientras yo no me podía el corazón, que no "podías" verme los fines de semana por que estabas "ocupado", que me dejaste sola cuando más te necesité, que no te importó que haya dejado todo por ti y simplemente te fuiste de mi lado. Que cuando te dije que termináramos me dijiste que te daba flojera tener que conocer a otra mujer, adaptarte y vivir todo denuevo y por eso querías seguir a mi lado. Recuerdas cuando me pediste que nos juntáramos y me dijiste que la marihuana te hacía más inteligente, entonces subiste a buscar algo y yo me puse a llorar y encontré un regalo que te hice que decía "te amo" entre tus sábanas y lo negaste, que cuando viajaste a Santiago le dijiste al Longa, dos semanas después de haber terminado, que te daba lo mismo y era un tema superado, ¿imaginas cuánto me dolió?, dilucidas cuánta pena sentí cuando me di cuenta de que mi motivo de vida se había ido, cuando comprendí que me trajiste aquí para dejarme sola, cuando supe de tu boca que la marihuana era tu vida. Imaginas cuánto sufrí viéndome sola en una ciudad desconocida sabiendo que tú estabas en tu casa en Tomé con tu familia y te daba lo mismo. Que cuando cumplimos dos años (7 de abril de 2007) estábamos relativamente juntos y yo te dejé un disco con fotos y una carta que el Longa escondió en tu bolso, ¿la encontraste? ¿La leíste? ¿Recuerdas que nos juntamos en Mayo y me dijiste que me amabas? Que me besaste fugazmente y cuando arrancabas te di vuelta y dije: “si haces algo, hazlo bien” entonces te besé y luego te fuiste. Que nos seguimos juntando y alimentabas mis ilusiones, que un día te llamé después de habernos visto, fue la misma vez en que te supliqué un beso y me dijiste que no, pero después cuando te fui a buscar a la Plaza Perú a las 5 am y te llevé a mi casa lo hicimos y tú comenzaste. Que en la mañana no te querías levantar, pero cuando nos despedimos me diste un beso a la fuerza, un beso que no fue beso, sino que juntar los labios y decir adiós. Recuerdas que menos de una semana después dijiste que ya no me amabas, pero que eso podía cambiar sólo si yo hacía esfuerzos y que con eso lograste que te pasara más plata de la que ya me debías, $85.000 mil pesos para ser exacta. Que una vez me fui a quedar a tu casa en Tomé y lo hicimos, al día siguiente te pedí un abrazo y me dijiste “no, ni cagando, tengo frío” y como yo andaba sólo con chaleco me retaste y subimos a la micro, no me hablabas y yo miraba por la ventana, me sentía tan humillada. Esa vez nos bajamos de la micro en Concepción y me pediste las pilas del pendrive, yo te las pasé y en todo el camino fuiste irónico y pesado, cuando nos despedimos me diste un beso en la cara por que estaban tus compañeros y te daba vergüenza que te vieran conmigo, esa vez me fui a llorar atrás de ingeniería por que ya no soportaba más, lloré tanto tanto, estuve en el suelo de la calle un rato, ya no podía más. Pasaron los días y me dijiste que me querías como amiga, sin embargo siempre que podías me besabas, me decías que me querías y me dejabas sola, tal como esa semana en que nos juntamos todos los días y nos besábamos, pero llegó un día en que te iba a dar un beso y me dijiste “no Daniela, no quiero, córtala” y yo quedé sin entender nada, por que cuando tú querías me besabas, cuando no, cuando querías me llamabas y después me negabas con la gente. Tal como cuando tuve atraso y dijiste que no era tu responsabilidad, que me fuera a la mierda y me hiciera cargo sola por que no era tu problema.
Todas esas veces en que te lloré, todas en las que me hiciste sufrir, todas las ocasiones en que me decías que me amabas y después me negabas. Cuando comprendí que me trajiste a Concepción para dejarme, que me hiciste ilusiones fundadas en nada, que siempre decías que me llamarías y no lo hacías sabiéndome enamorada de ti, todas las veces en que me pediste plata y te la pasé, los $400.000 mil pesos que me debes y no te importa pagarme, todas las veces en que jugaste conmigo contándome de otras mujeres, que me escondiste del resto por que no querías que nos vieran juntos, todo Ignacio, todo está guardado en mí y me hizo cambiar, todo eso dejó una huella imborrable en que me dejó imposibilitada para amar, para dar la vida, la familia, las cosas, desde mi cuerpo, mi alma hasta lo material, todo eso arañó mi corazón y lo destruyó. Yo me pregunto una y mil veces, por qué y no entiendo, por qué me hiciste tanto daño si yo di todo por ti, por que jugaste con el amor, por que no te importó verme llorar, por qué me hiciste todo eso sin yo haberte hecho nada malo, por qué te ahogaste en las drogas y el alcohol, acaso eso reemplazó mi compañía, mi amor, los momentos felices que te di, ¿me reemplazó a mí? Al contarlo puede sonar liviano, pero sentirlo es tan diferente, es como contar la muerte de una persona amada después de un año, nadie va a entender cuánto sufrí, cuánto lloré, cuánto deseé morir de alguna forma, nadie va a ahogarse en las lágrimas en las noches sin dormir por ti, todo por ti, por qué si yo te entregué a mi familia por que la tuya era mala tú me abandonaste cuando yo necesitaba de la tuya, por qué, por qué, por qué. Dónde quedaron tus palabras, cuándo se murió mi Nachito. Ahora te veo altivo, como siempre, con la frente en alto sin importarte nada, pero sé que en el fondo sufres más que yo, por que ya superé todo el mal, en cambio tú no y no puedes, por que en algún momento la culpa aqueja. Confieso haberte odiado, haberte amado, haber dado todo por ti, me confieso tonta e ingenua, por que yo si digo la verdad y soy capaz de contar que te amé más que a mi propia vida.
Hoy, después de todo eso, comprendí que no puedo amar, que si un hombre me quiere yo lo deshecho, que si estoy mucho él me aburro y busco a otro. En el fondo sé que te busco a ti, sé que no estás, pero no es a ti, sino que a mi Ignacio, no al hombre de ahora. Siento que estás muerto, que no te conozco, que ese hombre que amé ya no existe más, lo que veo ahora es un engendro, una sombra, un fantasma, un drogadicto, alcohólico, desvirtuado, solo y depresivo, eso eres y sea donde sea que estés lo sabes, por que no he tenido tapujos en decírtelo, pues la mujer tonta que fui se murió con el amor que profesé por ti, ahora está la Daniela fuerte, la que se echa las penas al bolsillo y sigue, la que no te ve y si lo hace, no se inmuta, la que tiene un fantasma en la espalda y un pasado cruel, pero sigue en pie por que comprendió que la vida le ha enseñado a vacunarse contra el amor y el desamor “El pasado es realidad y el futuro libertad”.
Hagas lo que hagas, vayas donde vayas mi recuerdo no vas a olvidar, eso tenlo por seguro, por que un amor como el que yo te dí sólo conseguirás tenerlo una vez en la vida y esa ocasión ya pasó, por que fui yo la primera en descubrirte al desnudo, la única que conoció todo de ti, que hubiese dado la vida por amarte, la mujer que más te va a amar en el mundo y el universo, por eso cuando recuerdes tendrás que invocarme a tu memoria, cada vez que cuentes de amor mi imagen va a estar en ti por que simplemente no podrás olvidar, no podrás recordar, no podrás entender por qué no hiciste lo que debías en el tiempo indicado, pero ya es tarde. Dicen que todos los papeles se invierten, que el universo ajusta las cuentas, que la vida cobra las penas que se han causado a otros y es cierto, lo veo en ti, en que no logras la felicidad, en tu expresión de desgano, en ese hombre que sólo yo logro percibir. Recuérdame como la primera, recuerda que el amor limpio y pasó por tu vida, que alguna vez alguien te amó más que a sí misma, recuérdame.
Estoy yo aquí y cada vez que hablo de esto esbozo lágrimas y ninguna sonrisa, esa soy yo, por que se me secó el corazón y me contradigo.
lunes, 7 de mayo de 2007
Lo que entiendo y lo que no
Es bastante complejo esto de querer entender la vida, desde una perspectiva social, emocional y completa.
Sin aventurarme a "hablar por hablar", podría decir que las clasificaciones de humano y de ser divino, se hacen pequeñas al momento de amar. Pero, realmente, quién define qué es amar.
No hay definiciones completas, es un palpitar constante del sentir, es un cosquilleo en el estómago, es sentir plenos los sentidos, es saber todo y saber nada. Es vivir al borde del abismo.
Eso es lo que no quiero, no pretendo volver a un abismo, y no lo haré.
Socialmente hablando, he comprendido, desde mi cambio de hogar, que en un pequeño país, existen idiosincracias tan diversas, desde la forma de hablar, hasta la forma de ser. Comprendo, que mi residencia en Santiago me hizo ser algo diferente, pero hay momentos en que todo me es tan difícil, las palabras, los gestos e inclusive el sentir. Lo último asociado a un punto específico, lo que para los Penquistas es el mayor logro de su vida, para mi es, algo natural. Me refiero al ingreso a la Universidad de Concepción, o más bien llamada UdeC.
Siento que la vida me atosiga, por eso, el último putno de mi idea es tan complejo de tocar ahora. ¿Cómo puedo entender desde una perspectiva completa algo que no me es querido? .-
Sin aventurarme a "hablar por hablar", podría decir que las clasificaciones de humano y de ser divino, se hacen pequeñas al momento de amar. Pero, realmente, quién define qué es amar.
No hay definiciones completas, es un palpitar constante del sentir, es un cosquilleo en el estómago, es sentir plenos los sentidos, es saber todo y saber nada. Es vivir al borde del abismo.
Eso es lo que no quiero, no pretendo volver a un abismo, y no lo haré.
Socialmente hablando, he comprendido, desde mi cambio de hogar, que en un pequeño país, existen idiosincracias tan diversas, desde la forma de hablar, hasta la forma de ser. Comprendo, que mi residencia en Santiago me hizo ser algo diferente, pero hay momentos en que todo me es tan difícil, las palabras, los gestos e inclusive el sentir. Lo último asociado a un punto específico, lo que para los Penquistas es el mayor logro de su vida, para mi es, algo natural. Me refiero al ingreso a la Universidad de Concepción, o más bien llamada UdeC.
Siento que la vida me atosiga, por eso, el último putno de mi idea es tan complejo de tocar ahora. ¿Cómo puedo entender desde una perspectiva completa algo que no me es querido? .-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)