Sin ningún afán de palabradurías, con más cosas que relatar que contar, pues los cuentos son irreales, las verdades sinceras y las sílabas, en la magia de su son, como agua vierten desde lo más hondo de mi yo. He aquí mi pequeña creación.

lunes, 2 de marzo de 2009

Hoy tengo un cúmulo de ideas sin descifrar en mi cabeza que intentaré dilucidar en algunas líneas, no sé qué tan positivo pueda resultar, a fin de cuentas debería esperar al mágico momento de la inspiración (siempre llega) para lanzarme a trazar líneas de palabras menormente confusas, más consisas y claras, pero quién me dice a mí cuándo y dónde, si es la escritura lo único que me hace volar. Aquí voy.

Si me refiero al pasado, hay tantos momentos que preferiría borrar, otros muchos que quiero atesorar y un mundo de errores que no debí cometer, es en este último punto donde detengo mi pluma intentando responder tantos por qués que existen siempre.
Los humanos somos irracionales en muchos aspectos, siendo el más marcado aquel llamado "emocional" solemos urguetear las heridas una y otra vez, llorando, gritando, cuestionándonos cada uno de los sucesos ya vividos y lo que pudo suceder si las cosas fuesen distintas, si no hubiésemos estado en aquel sitio en ese momento y lugar, así creamos el mar de sensaciones que nos hacen vulnerables a ciertas voces, personas, canciones y hasta lugares que traen a la mente cada una de las situaciones que atesoramos como malas y no somos capaces de quitar de nuestra vida. La verdad es que yo si he sido así, si he llorado durante meses por una circunstancia, si he sufrido por amores perdidos y me he mentido a mí misma diciendo que estuvo superado, pero un día de tantos, entre esos recuerdos, voces y formas comprendí que esta vida, tan grande y pequeña, tiene un fin próximo y certero que va más allá de aquellas penas, es una suerte de cambio personal que debe realizarse a partir de los errores cometidos, de lo que hemos dejado atrás y desde eso comenzar los cambios que necesitamos para ser distintos, para que nos funcionen los proyectos, para irradiar la magia que nos hace únicos y partir de uno, ya no de cero, pues qué vale mantenerse en ese estado de introspección tanto tiempo si luego de eso seguiremos sufriendo y llorando por lo perdido. Yo digo y repito, el pasado es realidad, el futuro libertad.