Desde mi llegada a Concepción las cosas han marchado dificilmente, esta ciudad no me ha dado precisamente buenos momentos eternos, sino que bondades pasajeras de las que me he decepcionado y arrepentido. Entre las personas que cuento como valiosas hay pocas y creo que no son más de cinco o diez, por ahí va la ecuación exacta de lo que es y lo que no.
Mi entrada a esta ciudad se vió empañada de malas nuevas, sufrí, lloré, quise en muchas ocasiones morir de la forma que fuese, luego de eso creí haber superado todo y me dí cuenta que no, el real tiempo de mejora demoro un año en llegar, tiempo que estuvo plagado de recuerdos nocturnos y noches en vela, llantos en las calles y dulces sin sabor, pero yo no quería vivir más así y por fin logré quitarme las lágrimas de los ojos y levantarme, de eso se ha tratado mi vida en ciertas ocasiones, aunque no niego que hay muchas cosas en las que me he sentido afortunada, por ejemplo mi madre, quien me ha acompañado en cada una de mis aventuras, ha puesto su hombro y sus manos cada vez que lo necesito para acurrucarme protectoramente y levantarme si caigo.
Los buenos momentos vividos aquí no los olvidaré, aunque ya comprendí que no podré partir por que los rasgos formales del asunto no son los mejores ni más alentadores, espero poder crecer más, eso es algo que si valoro de toda esta experiencia que he tenido fuera de mi hogar, la posibilidad infinita de crear fortaleza, de encontrarme con mis flaquezas y destruirlas.
Hoy en día me he sentado a esperar, los sueños no siempre se cumplen pero tampoco es necesario perseguirlos, sino que saber tomarse el tiempo necesario para quitarse los pesares de encima.
Desde hoy me sentaré a contar estrellas.
Sin ningún afán de palabradurías, con más cosas que relatar que contar, pues los cuentos son irreales, las verdades sinceras y las sílabas, en la magia de su son, como agua vierten desde lo más hondo de mi yo. He aquí mi pequeña creación.
viernes, 20 de junio de 2008
domingo, 15 de junio de 2008
No lo sé.
Son las 5.24 am, es Domingo ya y aún no consigo dormir, no sé si será insomnio o un cúmulo de sentimentalidades que tienen mi corazón apretado e inquieto, por que alguna razón debe existir para que esté sucediendo esto, aunque últimamente los motivos se me han escapado de las manos y los sentidos, pues hay tantas cosas que no tienen explicación, tantas otras que sé y no quiero creer, por que después de un tiempo se hace complejo confiar en las casualidades o las buenas intenciones del resto.
Me siento vulnerable, extraña, dubitativa, compleja y sobre todo desconcertada, ahora mismo quisiera detener el reloj, para después adelantarlo rápida y fugazmente, por que los tragos amargos deben tomarse así, sino destruyen lo ya edificado, que no es precisamente externo, sino personal, por que subentiendo que hay que preocuparse más de sí mismo que del resto, creo haber comprendido esa parte, lo difícil será llevarlo a la práctica y no preguntarse tantas cosas de una sola vez, por que eso es lo que sucede, todas esas preguntas sin respuestas concretas, solo deducciones, ocasionan que me duela mucho más el alma, por que prefiero taparme los ojos ahora mismo y no ver más de lo que ya vi.
Confieso que siempre me ha movido la sentimentalidad y es muy difícil demostrarme a mí misma cuán fuerte puedo ser, por que siempre creo y siento que las cosas pueden mejorar, a pesar de ver y saber todo lo que atañe al conflicto sucedido y a que un montón de gente lo confirme una y otra vez, así ha sido siempre esta mujer que se cansa de vivir, que se agota, que pierde la fe y en el fondo de sí misma sabe qué camino debe tomar, por que las desiciones no son mucho más complejas de lo que se piensa, pero si difíciles de llevar a cabo, por eso tengo miedo y quisiera taparme los ojos, los oidos y la voz para no saber más, para creer una y mil veces, para perder el miedo a soñar sin pensar que derribarán aquello en un segundo, con un soplido o con un aliento.
Ahora quiero llorar, quiero ahogarme un poco y digerir todo esto de la forma más sana posible, encontrar el punto de partida y desde ahí comenzar a limpiar, pues una vez me prometí que jamás volverían a dañarme ni volvería a confiar, lo que es bastante complejo de llevar a cabo, por que como ya dije, lo sublime me mueve mucho más que lo real y por eso siempre prefiero arriesgarme a tener fe, a creer, a soñar.
Tengo miedo de todo un poco, me juro una y mil veces no volver a entregar el alma a nadie ni a nada, por que ni la fidelidad ni la lealtad ni la eternidad existen y no hablo de amor precisamente, por que estos temas van más allá de ese sublime sentir, se entrelazan en la vida de todos los modos posibles.
Resumo de esto que todos tienen culpa de un fragmento de esto, incluyéndome claramente y que debo tomar en cuenta los consejos de los amigos, ver para creer.
Me siento vulnerable, extraña, dubitativa, compleja y sobre todo desconcertada, ahora mismo quisiera detener el reloj, para después adelantarlo rápida y fugazmente, por que los tragos amargos deben tomarse así, sino destruyen lo ya edificado, que no es precisamente externo, sino personal, por que subentiendo que hay que preocuparse más de sí mismo que del resto, creo haber comprendido esa parte, lo difícil será llevarlo a la práctica y no preguntarse tantas cosas de una sola vez, por que eso es lo que sucede, todas esas preguntas sin respuestas concretas, solo deducciones, ocasionan que me duela mucho más el alma, por que prefiero taparme los ojos ahora mismo y no ver más de lo que ya vi.
Confieso que siempre me ha movido la sentimentalidad y es muy difícil demostrarme a mí misma cuán fuerte puedo ser, por que siempre creo y siento que las cosas pueden mejorar, a pesar de ver y saber todo lo que atañe al conflicto sucedido y a que un montón de gente lo confirme una y otra vez, así ha sido siempre esta mujer que se cansa de vivir, que se agota, que pierde la fe y en el fondo de sí misma sabe qué camino debe tomar, por que las desiciones no son mucho más complejas de lo que se piensa, pero si difíciles de llevar a cabo, por eso tengo miedo y quisiera taparme los ojos, los oidos y la voz para no saber más, para creer una y mil veces, para perder el miedo a soñar sin pensar que derribarán aquello en un segundo, con un soplido o con un aliento.
Ahora quiero llorar, quiero ahogarme un poco y digerir todo esto de la forma más sana posible, encontrar el punto de partida y desde ahí comenzar a limpiar, pues una vez me prometí que jamás volverían a dañarme ni volvería a confiar, lo que es bastante complejo de llevar a cabo, por que como ya dije, lo sublime me mueve mucho más que lo real y por eso siempre prefiero arriesgarme a tener fe, a creer, a soñar.
Tengo miedo de todo un poco, me juro una y mil veces no volver a entregar el alma a nadie ni a nada, por que ni la fidelidad ni la lealtad ni la eternidad existen y no hablo de amor precisamente, por que estos temas van más allá de ese sublime sentir, se entrelazan en la vida de todos los modos posibles.
Resumo de esto que todos tienen culpa de un fragmento de esto, incluyéndome claramente y que debo tomar en cuenta los consejos de los amigos, ver para creer.
miércoles, 11 de junio de 2008
Piérdeme - te
Me perdí, empañaron la hermosura de las horas felices que existieron y existirían, no quiero la llave de ti ni de mí, no quiero saber quizás la verdad y veo, lo sé, en el fondo de mí lo entiendo y bien sé lo que es. Callar y perderme en el pañuelo de amargura, por saber todo esto y no poder confesarlo, por no confiar, por no volver a creer jamás. Por comprender quién miente y callarlo, por qué no decirlo y no me da el corazón para tanto cuando me entero de tantas verdades mentirosas.
Me siento, me levanto y el tren se retrasa, no ahondaré en eso, no me sumergo más, no quiero saber nunca más, más. Cuando tengo que decidir se deshace mi existencia, lo lógico es lo más difícil y, como diría Fito, es hora de volver a mí.
Des-hacer
Re-armar
Me siento, me levanto y el tren se retrasa, no ahondaré en eso, no me sumergo más, no quiero saber nunca más, más. Cuando tengo que decidir se deshace mi existencia, lo lógico es lo más difícil y, como diría Fito, es hora de volver a mí.
Des-hacer
Re-armar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)