Los días pasan y cada vez va decreciendo en mi el mal sentimiento llamado tristeza, no sé bien qué será aquello que aminora mi llanto, he pensado muchas veces que pueden ser aquellas esperanzas que siempre tengo, aquellas que no he creado sola, pero ni aún así soy capaz de confiar ciegamente.
Es como si el mundo de pronto hubiese cambiado su curso, ya no somos dos desconocidos, pues nos hemos vuelto a encontrar, lo que un día traerá nuevas consecuencias, que quizás, ya no seré capaz de asumir, porque ya no puedo asimiliar más cosas.
Sé, en el fondo de mí, que dónde sea que estés ahora, estás pensando en mi, porque nada de lo que dices puede ser tan falso, en el fondo te creo, siempre te creo, con menos certeza que antes, pero es inevitable.
Creeré, que un día volverás, yo sé que así será, porque en el fondo nunca te fuiste, siempre estuviste conmigo, nada ha cambiado, sólo aquel estado social que tuvimos o quizás, si has cambiado pero mis ojos no son capaces de reconocer en ti aquello, porque siempre te amo.
Puede sonar tan extraño, hoy esperé aquel llamado que me haría sonreír, que lograría que mis ojos brillaran y no llegó, aún así, a esta hora, aun espero. Sé que no llegará, pero nunca pierdo las esperanzas que me hacen soñar que todo esto puede ser un poco más real.
De a poco, he perdido la credulidad, he perdido las ganas, siempre hay algo nuevo que haces, que cambia un poco mi esquema y que me hace reflexionar sobre todo, como si siempre hubiese un denuevo y jamás saliera de aquella fecha, en que no quisiste cumplir tus promesas.
Y no fue rabia, fue miedo, yo sé que jamás lo entenderás, porque al pasar del tiempo tomas todo lo que digo o hago como si fuera yo tan pequeña o como dices tu "cabra chica", es exactamente eso lo que no quiero volver a oír de tus labios, no quiero más críticas.
No podré decírtelo jamás, aunque esto ya dejó de estar escrito de forma bonita, no es más que una especie de "carta" que no recibirás, porque quizás, no sepas nunca esto que digo ahora y por lo que me he dado más de cien vueltas cerca de mi ventana.
Siento que no soy más que una niña que quiere un día abrir los ojos y que nada malo hubiese sucedido.
Es cierto, me he cansado, de a poco voy perdiendo las ganas, el desatino me aburre y ya no pienso como antes, ya no necesito salir y emborracharme para gritar tu nombre y llorar junto a él, puedo hacerlo sobría, porque el dolor se transforma en algo tan cotidiano, que ya ni duele, sólo pesan un poco tantas lágrimas y las noches en vela, que ya no son dos ni tres, sino que muchas más.
Esas noches, en las que no pude dormir, pensando cómo podías sonreír tan tranquilo y no mirar atrás, simplemente olvidar. Hoy, sé que no fue así, aún guardas mis recuerdos entre tus cosas, mis fotos, mis cartas, mis regalos y todo aquello que un día, plasmado de tanto amor, te dí.
Tengo tanto miedo, sin embargo te veo, tu cara, tus gestos, todo lo que haces, recuerdo que dices que valore tus acciones y eso es exactamente lo que hoy hago, ya no espero palabras, porque tú siempre has mediado los hechos a través de las acciones, veo que son tan lindas, tan positivas, que me arriesgo, voy de frente a lo que nos depare el destino, con ello, se dilata un poco más el miedo y soy capaz de reconocer nuevamente, que te amo y que no podré dejar de hacerlo.
Lo que quisiera decirte es tan simple, pero sé que no me escucharás, sólo quiero que no vuelvas sin razón y que cada una de las tantas cosas que me haz dicho el último tiempo me faculten en un momento no muy lejano, a descifrar más aún esta telaraña, en la que pasaría toda la vida enrredada sin importar las consecuencias que ello tenga, porque sí, pasaría la vida completa en medio de esta historia, a pesar de lo cruel que eso pueda resultarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario